viernes, 19 de octubre de 2007

Una voz autorizada.

Hoy quiero entregarles este artículo publicado en Puerta E. Quien lo escribe no es un personaje cualquiera, es una voz autorizada y vale la pena conocer su opinión. En estos momentos en que está de moda oponerse a todo y cubrirse con la capa de ser "ecologista", es bueno saber que el mundo avanza y que las tecnologías hacen posible reducir los daños ambientales. Esto mismo me lo había comentado hace un tiempo atrás el Ingeniero boliviano Agustín Cárdenas quien trabaja en Chile Chico. Por favor lean este artículo y procesen eso de que somos nosotros los que producimos la demanda de determinados productos. ¿Podrían vivir sin sus celulares, sin sus autos, sin televisión, sin pilas para sus grabadoras, filmadoras, cámaras fotográficas digitales etc.?. Todo eso contamina, todo eso gasta energía y somos nosotros, los consumidores los responsables de que existan todas las industrias. En lo personal no uso joyas salvo algún collar artesanal, pero no por eso estoy en contra de las mujeres que las usan. Les dejo entonces este artículo para reflexionar.
Por Teodoro Stadler*En primer lugar me gustaría aclarar que, si bien "se puede hacer minería con cianuro sin contaminar" quisiera decir que "ninguna actividad humana está libre de contaminación". Tal es así que las agencias de regulación gubernamentales en todo el mundo determinan los valores máximos de cada contaminante, de acuerdo a la industria en cuestión.Un sencillo ejemplo es la regulación vigente para los efluentes de la industria del vino en la provincia de Mendoza, que fija valores máximos para sulfuros, cobre y cianuros, por ejemplo.En minería, existen diversos métodos para realizar la lixiviación con cianuro. El agua se puede reciclar y hacer uso continuo del mismo flujo con un sistema especial. Además, se puede establecer el cupo de agua a utilizar. El cianuro es lo menos problemático, porque es un producto orgánico que se puede descomponer con bacterias o reacciones químicas.Asimismo, creo que en estos casos "los que saben de un tema son los que deben opinar". La objetividad es necesaria y se deben convocar a los técnicos cuyas incumbencias profesionales se relacionan con minería y ambiente. El llamado se orienta específicamente a hacer uso del sistema científico-técnico de nuestro país, al cual todos los habitantes de la Argentina aportan con sus impuestos y cuya función principal debería ser la de apoyar técnica y científicamente a aquellos que toman decisiones políticas sobre la salud, el ambiente, el ordenamiento territorial y en definitiva, sobre nuestra calidad de vida y la de nuestros hijos.La gente cree que la minería contamina porque "alguien" lo dice. Tiene miedo y está desamparada, y es lógico, pero actúa por desconocimiento y porque el Gobierno no pone las cosas en orden. Se puede hacer minería en Mendoza con cianuro y sin contaminar, mientras haya control, responsabilidad y una policía minera.El país tiene un importante sistema científico-técnico, que no solo incluye al CONICET-CRICyT, sino también a las Universidades e instituciones como el INTA, el INTI que seguramente tienen mucho que aportar.Finalmente, me tomo la libertad de agregar una reflexión que va más allá de la ciencia y la tecnología: es sabido que a cada tipo de demanda el mercado responde proporcionalmente con una oferta. Entonces, cuando consumimos un producto, nosotros estamos generando una demanda, siendo nosotros, los consumidores, los responsables originales de la producción de oro, de papel o de carne. La industria se dedica simplemente a responder a nuestras demandas, el Estado a regular y controlar y el sistema científico debe dedicarse a acompañar al Estado para que éste pueda regular equitativa y responsablemente.A través de la inteligencia somos la única especie a la que se le ha otorgado el don del "libre albedrío". Se trata del privilegio de decidir sobre nuestras acciones y nuestro futuro, pero también se trata de las responsabilidades que acompañan a este privilegio. Estoy convencido que las decisiones a tomar acerca de nuestra salud, nuestros recursos, nuestro trabajo y nuestro futuro como nación, no serán decisiones políticas sino estratégicas.* Director del Laboratorio de Investigaciones y Servicios Ambientales Mendoza (L1SAMEN) del CRICYT-CONICET