domingo, 28 de febrero de 2010

Terremoto y Verguenza

La madrugada del sábado 27 de febrero mi país sufrió uno de los más grandes terremotos de su historia, solo superado por el ocurrido en 1960 los días 21 de mayo en Concepción y 22 de mayo de Valdivia hasta Chiloé.
Hemos estado literalmente pegados al televisor ya que todos tenemos familiares o amigos que viven en las zonas de la catástrofe y a medida que pasan las horas nos hemos informado extensamente de la gravedad de este sismo que además estuvo acompañado por maremotos en gran parte de la costa central de Chile. Las imágenes son impactantes y dramáticas. Hasta ahora el Gobierno habla de un poco más de 300 muertos pero la prensa insiste en que son muchos más ya que hay centenares de personas desaparecidas. Es tremendamente doloroso ver cómo han quedado ciudades tan bellas como Concepción, Talca o Curicó. Al recordar las palabras de todas las autoridades en el día de ayer me da la impresión que se minimizó o no se tuvo la información de la real magnitud de este terremoto. La Presidenta dijo ayer de madrugada que se descartaba toda posibilidad de tsunami o maremoto, sin embargo casi al tiempo de sus palabras las costas de Chile eran atacadas por inmensas olas de más de quince metros. Por otra parte el canciller dijo que por ahora no necesitaban la ayuda del extranjero y estamos viendo a miles de personas que no tiene literalmente nada, ni agua, ni leche, ni ropa. NADA. El Ministro de Obras Públicas dijo que los daños del aeropuerto internacional de Pudahuel no había sido tan afectado y que se repondría en uno o dos días. Por el momento los vuelos se están desviando a Mendoza, Lima o Buenos Aires. Ayer no se acudió a solicitar a las Fuerzas Armadas la cooperación y así comenzó el vandalismo que realmente al ver las imágenes de la TV es inmenso, decenas de personas saqueando todo, llevándose de los supermercados o hiper mercados no solo la comida sino que también los plasmas, refrigeradores, aspiradoras, lavadoras, juguetes etc., todo lo que pueden se lo llevan. Hoy saquearon un molino y se podía ver como verdaderas filas de hormigas a los hombres con los sacos de harina al hombro. El Presidente electo, que al fin y al cabo deberá ser el encargado de reconstruir Chile, llamó al gobierno actual a declarar zona de catástrofe y poner a las Fuerzas Armadas al frente y a cargo de todo. Desde hoy a las nueve de la noche hay toque de queda en las regiones afectadas, esa es la única manera de poner orden y seguramente si lo saqueos siguen habrán muertos o heridos y espero que después no pidan reparaciones por las violaciones a sus derechos. Estoy impactada y al mismo tiempo con una tremenda vergüenza por el comportamiento de mis compatriotas, no todos por supuesto, pero en gran número no han tenido compasión con el dolor de la gente, con la terrible angustia de esa gente que está en la calle cuidando lo poco y nada que pudieron salvar y que deben estar ahí, en la calle sin poder irse a un albergue porque saben que si dejan sus cosas no encontraran nada.
Acabo de escuchar que recién pillaron a dos tipos con escopetas hechizas entrando a un super mercado, eso es simplemente lumpen y merecen el peor castigo.
Tengo pena, tengo rabia y vuelvo a decir, tengo vergüenza. Al mismo tiempo tengo una tremenda admiración por la labor realizada por carabineros y Bomberos que han trabajado de una manera ardua, los bomberos en Chile son voluntarios y arriesgan su vida tratando de salvar la del prójimo. Otro gran ejemplo, que me hizo llorar, fue una niña joven de Concepción que llegó hasta el lugar en que los bomberos intentan rescatar a personas o cuerpos de personas desde un edificio que tenía originalmente 15 pisos y que se cayó uno sobre el otro quedando a una altura de no más de dos pisos. Esa niña, llegó como decía, con una olla de tallarines para darles un poco de comida a esos voluntarios ¡Fue un gesto hermoso! los periodistas le preguntaron si a ella no le había pasado nada y ella contó que estaban en la calle pero todos vivos y que no podía dejar de ayudar a quienes estaban haciendo tanto esfuerzo por los demás.
Ya les contaba en la entrada anterior que viví el terremoto de 1960 y recuerdo nítidamente que a las 8 de la tarde de ese día 22, había toque de queda, que el agua se repartía calle a calle y que así se evitó el pillaje. Considero que el gobierno se demoró demasiado. Yo no sé si en la TV Internacional se ven estas cosas, pero créanme que es vergonzoso.
Gracias de nuevo a todos quienes han escrito dando su apoyo para mis compatriotas.
En lo personal estoy contenta porque mi hija que estaba en Temuco pudo irse a Valdivia en donde las cosas están normales y mi hijo que estaba en Viña ya pudo llegar hoy a Santiago y espera salir de allí de alguna manera para viajar a la Patagonia.