domingo, 28 de octubre de 2007

Una persona extraordinaria


En la vida uno conoce todo tipo de personas. Algunas pasan sin dejar ninguna huella y otras se quedan grabadas para siempre en nuestra memoria. Hoy les quiero hablar de un hombre extraordinario, un hombre de esos, como pocos, que tienen en su paso por la vida la misión fundamental de ayudar a los demás. me refiero al padre Antonio Ronchi, un sacerdote italiano, que llegó a Chile por el llamado del padre Alberto Hurtado que buscaba misioneros y que se quedó por muchos años en la región de Aisén. radicado en Puerto Cisnes, comenzó a misionar por toda la región, no dejó rincón sin visitar y sin misionar. bautizo, hizo misas, celebró matrimonios y repartió su bondad. Profundamente preocupado por los pobladores de zonas aisladas, fue el creador de la red de radios MADIPRO (Madre de la Divina Providencia) que fueron y son una gran ayuda en las distintas localidades. Viajaba como pudiera y en lo que pudiera, no le temía a nada ni a nadie, solo a Dios. En una oportunidad llegó a Puerto Bertrand muy de noche, con lluvia y enfermo. El trayecto desde el Maitén hasta Bertrand lo hizo a pié. Se le preguntó si él usaba algún arma para defenderse y contesto: Siempre ando armado , no dejo jamás mi arma y sacando de entre sus ropas mostró un pequeño crucifijo y dijo: Dios me protege contra todo mal.En sus bolsillos siempre llevaba un pedazo de pan, nueces, pasas y charqui. Viajaba con poco equipaje, solo lo necesario. Fue un gran conocedor de mi tierra y de su gente. Tuve el privilegio de compartir mi mesa con él, un hombre sencillo, afable, generoso. Creo que así como Alberto Hurtado es el Santo de Chile, el padre Antonio va a llegar a ser el Santo de Aisén. En la foto, el padre Antonio en Puerto Guadal celebrando las primeras comuniones y rodeados de niños. Doy gracias a Dios porque me permitió conocer a este hombre extraordinario y puedo testimoniar su entrega a los más necesitados de mi tierra.