lunes, 25 de junio de 2007

Tehuelche

Cuando el viento se amordaza tras los cerros,
Y el silencio acuna su murmullo.
Cuando el sol se esconde tras el cielo,
Y la luna se retrata sobre el lago,
Te imagino aonikenk, tehuelche, hermano,
Jinetes de los valles,
Esperando un mañana
Persiguiendo las manadas de guanacos
Con tu arco y tus flechas de obsidiana.
Te imagino también en tu reposo,
En el silencio inmenso de los cerros,
Pintando manos y guanacos misteriosos
Alumbrado tal vez por cien luceros.
Y cuando el viento allá entre los cerros suelta su mordaza
Yo siento las voces de los de tu raza
Que pasan diciendo:
Mas Itanko, Ias Nikeu, Guet i Keu Kenk.
Y entiendo tu idioma sin haberlo hablado,
Porque hablas de algo que los dos amamos,
Y dices muy quedo, con tu hablar pausado:
Adiós Tierra mía, Tierra querida, tierra de mis antepasados