martes, 3 de julio de 2007

Carretera Austral



El fragmento de la entrevista a Idania Yañez me dio que pensar. Si, me puse a pensar que la Carretera Austral, esta gran obra de ingeniería, que es casi un sueño para los aiseninos, también nos trajo muchas complicaciones. La carretera nos permitió salir del aislamiento, pero a su vez significó un gran cambio en nuestras vidas, cambios culturales y sociales de importancia. He dicho otras veces que los aiseninos somos fundamentalistas, somos demasiado apegados a nuestra tierra. Nosotros siempre vivimos en relación con el medio. Antiguamente la gente se preparaba para cada ocasión: la primavera para las siembras, para trasladar los animales a campos altos,( veranadas) luego en el verano venía la cosecha de los productos que se guardaban para el invierno, después en el otoño se trasladaban los animales a los campos bajos (invernadas) se trozaba la leña y se esperaba el invierno, la época del sosiego en que las mujeres hilaban y tejían y los hombres trabajaban haciendo riendas, bozales y todo aquello que lo ayudara a matar productivamente esos meses de inactividad. Si bien es cierto la gente tenía viviendas muy rústicas, no se podría decir que eran pobres, no, no lo eran, en realidad en Aisén no existía la pobreza, existía la precariedad material pero abundancia de comida, de forraje y de todo lo necesario para subsistir. En el verano los hombres emprendían viaje a las ciudades ya sea en Argentina o Coyhaique o Puerto Aisén y se abastecían de todo aquello que no se pudiera producir, como el azúcar, la harina, la yerba, el café y el tabaco, el resto se obtenía en el campo. Al llegar la carretera la gente perdió fuerza, parece que la iniciativa se les fue quedando atrás con cada golpe de dinamita y a medida que la carretera avanzó comenzó a llegar la pobreza y las diferencias sociales. Hoy el que no tiene plata no puede consumir. Todo esto nos hace tener un sentimiento de pérdida, pérdida de nuestra identidad, de nuestra cultura. No es culpa de la gente que llegó o está llegando, tal vez nosotros mismos nos encandilamos con esta obra, que de pronto nos hizo querer salir más de lo necesario, comprar más de lo necesario y adquirir costumbres que no eran nuestras. Atrás quedaron las grandes siembras, la fabricación de queso y mantequilla casera, la confección de frazadas de lana, el faenamiento de cerdos para el invierno etc. Hoy es cosa de darse una vuelta por los supermecados y comprar ¡Para que trabajar!. La carretera austral nos ha cobrado un gran precio. Sin embargo a pesar de eso también nos ha traído grandes beneficios pero seguimos en la contradicción. No recuerdo que alguien nos preguntara si queríamos estos caminos, a lo más, le avisaban a los pobladores que le expropiarían una franja de tierra y así se construyó esta gran obra, por la que ahora pasan raudos cientos de turistas que quieren conoceresta parte de la Patagonia y también viajan raudos aquellos ECOINVERSIONISTAS que la quieren PROTEGER. Pero ¿saben?.Nosotros protegimos muy bien nuestra tierra, y ustedes que nos visitan son testigo de ello. Es ahora cuando se contamina, cuando se tiran los plásticos y pañales en el camino, cuando se hace fuego en cualquier parte sin ninguna precaución, solo baste recordar el incendio provocado por un turista en Torres del Paine, y yo me pregunto ¿Para que queremos Ecoinversionistas en la Patagonia?. Necesitamos desarrollo y lo podemos conseguir en armonía con el medio ambiente. La carretera austral es un ejemplo de ello. Para construirla no se derribó ni un arbol más de los que fueron necesarios para hacer una franja de camino segura, no se desviaron ríos ni se drenaron lagos o lagunas y hoy Aisén no puede dejar de reconocer que esta ruta le cambió la vida. Por eso insisto en que las obras de desarrollo se pueden hacer en armonía con el medio ambiente y estoy convencida de ello.