lunes, 2 de julio de 2007

Una mujer llamada Idania

Idania Yañez es una jóven profesional, nacida en Bahía Murta, que estudió en la escuela de Puerto Cristal y en el Liceo de Chile Chico y que con esfuerzo logró su titulo de Profesor de Estado en Historia. Ella es otra de las protagonistas de mi libro Huellas de Mujer en el capítulo Mujeres de Hoy y así como mostré a una afuerina que se quedó en Aisén, quiero mostrarles a una mujer de esta tierra.
"A mi me complica que la mayor parte de los campesinos están sobre los cincuenta años y ya no están en condiciones de producir como antes y la juventud se está alejando de los campos porque el campo no les ofrece una mejor calidad de vida .Los jóvenes campesinos que tuvieron la posibilidad de estudiar, pueden buscar otro futuro, pero la mayoría de esas personas no tienen estudios y no les queda más que irse a los pueblos a ser changadores, picadores de leña o las mujeres irse de asesoras de hogar. Bien sabemos que hoy para los trabajos más humildes te piden cuarto medio. Hoy los pobladores están vendiendo su tierra. Yo no se que pasó que se produjo un cambio y la juventud se alejó del campo y allí tienes gente mayor sin poder hacer nada. Cuando uno mira el ultimo censo y lo analizas, te das cuenta que hay lugares que han perdido población, La carretera austral fue muy buena para los visionarios, pero muy mala para la gente que se entusiasmo y comenzó a abandonar el campo. En la zona sur se salvan Mallín Grande y Bahía Murta de no haber sido vendidos. Acá no hay grandes capitales que absorban mano de obra agrícola. Ahora ni siquiera con una máquina esquiladora te ganas la vida, porque ya no hay ovejas. Antes los viejos podían trabajar como arriadores, hoy no, porque los animales se transportan en camiones, todo eso atentó contra la cultura de la gente, contra aquellos que se ganaron la vida haciendo esquilas, bañando ovejas, esquilando, haciendo alambrados. Eso ya en Aysen no se hace. Ahora se usa tecnología. Las faenas agrícolas cambiaron y ya no hay trabajo. Si se mira la venta del valle Chacabuco, eso es terrible para las cuarenta o cincuenta personas que trabajaban allí, que tuvieron que irse al pueblo. Es terrible, ellos se criaron en el campo, levantándose a las cinco de la mañana, recorriendo potreros, y hoy en el pueblo no se pueden levantar a esa hora porque gastan leña, luz, porque no tienen la seguridad de un trabajo estable. Eso lo encuentro muy terrible, a mi me gustaría hacer un estudio serio de esto. Todas las costumbres, que eran costumbres, pero también era la forma de ganarse la vida de los pobladores. Hoy, en el juego de la agricultura los tiempos son importantes y todo se hace con máquinas y el hombre quedó relegado. Hoy los campos están cambiando abruptamente de dueños y cuando un viejito no ha vendido y se muere, sus hijos o descendientes hacen pebre su campo, lo venden al primer oferente. Yo esto lo he criticado, pero también entiendo las razones de la juventud para no quedarse allí donde sus padres, sus abuelos, pasaron toda una vida de sufrimiento y no pudieron salir adelante.
El trabajo de la mujer colonizadora fue lejos, mucho más pesado que el del hombre. La mujer trabajaba y trabaja los 365 días del año y largas jornadas, en tanto el hombre tiene un trabajo específico en cuidar sus animales, rodearlos, revisar cercos pero después vuelve a su casa, descansa, en cambio la mujer siempre tuvo mucho trabajo entre la casa, el marido, los hijos, las huertas, las quintas, la ordeña, en fin demasiado dura y muchas veces con un marido golpeador. Da pena ver a esas pobres viejitas con sus manos deformes y llenas de enfermedades. El papel de la mujer en Aysen fue trabajar, trabajar y trabajar y servir, servir al marido y a los hijos.
A mi me gustaría una política de apoyo real y efectivo al campesinado, hacerles entender que la tierra es valiosa y si hoy vale un peso, en diez años más valdrá cien veces más
Si yo tuviera poder, haría un programa especial de arraigo de los jóvenes con la tierra. Combinar turismo con agricultura y ganadería. Enseñar a los jóvenes, hombres y mujeres a sacar provecho de todo su campo, explotar la madera, la pesca en sus ríos y lagunas, el trabajo típico del campesino como una muestra para los turistas. Yo creo que aún estamos a tiempo de evitar que la juventud se ausente de los campos.
Sobre la industrialización de Aysen, debo decir que me preocupa. No estoy muy bien informada, pero yo creo que si se instalan hidroeléctricas en el Baker y se inundan lugares que no están siendo ocupados y eso va a significar un desarrollo para la región, me parece bien, pero no acepto que otros se vengan a enriquecer a costa de quitarles a pobladores aiseninos su identidad, su forma de vida. La industrialización debe pasar necesariamente por el beneficio directo a los pobladores..
A mi me gustaría tener mi propia consultora, mi propio centro de apoyo al desarrollo rural y trabajar con gente que piense como yo, ganar lo necesario para vivir con dignidad, pero trabajar ahora con un título habilitante para ello, por eso estoy haciendo este magíster en desarrollo rural, porque me interesa poder ayudar a nuestra gente, ayudarlos de verdad. Soy una convencida que si nosotros, los descendientes de colonos, profesionales jóvenes, tomáramos en nuestras manos el destino de la región sería bien diferente. No estoy en desacuerdo con la llegada de gente de afuera, pero quiero que esa gente llegue en igualdad de condiciones con los hijos de esta tierra. Cuando se funda la Provincia de Aysen, se trajeron funcionarios de afuera porque acá no había. Está bien, pero eso se mantiene hasta hoy y se ha formado como una dinastía. El tío trae al sobrino, este trae al amigo, el amigo al cuñado etc. y nosotros no tenemos posibilidades. Por eso yo me preparo, haciendo un magíster, haciendo diplomados, para que mi currículo pese y que en igualdad de condiciones compita con cualquier chileno, porque Aysen es Chile, pero lamentablemente el servicio público, que es donde tu tienes posibilidades, porque la empresa privada en nuestra región es poca, se copa sin que te enteres que hay cargos disponibles.. Eso sí que yo soy una convencida que si yo no puedo trabajar con el Estado, lo haré en forma particular, sacaré adelante mi proyecto y quebraré la mano en este cuento, generando un mayor movimiento con la gente, que ésta sienta que tiene derechos y que hay liderazgos nuestros .
Yo creo en el sentido de pertinencia y un aisenino le dará el ingrediente de la pertinencia cultural a cualquier programa que viene preestablecido desde el nivel central. Yo he sido funcionaria pública y sé que no hay programas cuadrados que no puedas cambiar. Si no se cambian es por flojera. Yo soy una convencida que en todos los programas hay flexiHay varias cosas que yo encuentro que como región estamos muy avanzadas. Me encanta la planificación de la inversión, el plan de ordenamiento territorial. Me gusta la idea de cautelar las zonas de interés turístico, las zonas de pesca, que las zonas de naturaleza virgen se mantengan. Pero mi gran preocupación es que nuestros campesinos, nuestras mujeres, se queden descolgados de este proceso. Hoy se busca la rentabilidad, la sustentabilidad y lamentablemente el campesinado es viejo. Son personas que tuvieron una forma de vida diferente, que tenían un montón de animales, que no buscaron la rentabilidad, la trazabilidad bovina y todas esas cosas. Hoy la economía es exigente y Dy muy interrelacionada y compleja, pero lamentablemente, como dije, el campesino es viejo y es difícil que tu puedas llegar a hacerles entender de los manejos económicos y de gestión. Ahora se busca eso y me preocupa, buscamos el éxito en números y nos olvidamos del ser humano. Antes, una viejita criaba sus pollos, tenía gallinas para las cazuelas, huevos para el consumo, pero de pronto le dijeron que tenía que vender los huevos, tener gallinas ponedoras. Hay muchas bilidad. Para mi gusto los programas de intervención social no se trabajan desde el conocimiento de la gente, de su cultura. Me provoca risa escuchar una citación a una reunión a las cinco de la tarde en un lugar alejado en el campo en donde la gente debe llegar a caballo. Nadie va a asistir, porque no alcanzan a volver a sus casas antes del anochecer. A mi me gustaría evaluar el sinnúmeros de intervenciones sociales que hay en la región, me gustaría saber los resultados. La pertinencia cultural no es otra cosa que el respeto de las costumbres de la gente y de su modo de ser".