Los Sucesos del Lago Buenos Aires o Guerra de Chile Chico, ocurrieron entre los meses de abril a septiembre de 1918. A pesar de lo cruento y a pesar de todas las dificultades, don Cantalicio Jara se dió el tiempo para, en pleno desarrollo de esos sucesos, comprarse un auto en Comodoro Rivadavia. Este auto lo compró como un regalo para su hijo Julio, que vivía en la zona de Lago Blanco y estaba a cargo de una estancia de propiedad de Cantalicio Jara. Comparto con ustedes este documento que es uno de los muchos que he ido recopilando en mi vida.Como hija de Aisén y originaria de la zona del lago General Carrera (Chelenco) quiero ir contándoles un poco de nuestra historia y espero que sea del agrado de quienes visitan este blog
viernes, 13 de julio de 2007
Otro testimonio documental
Los Sucesos del Lago Buenos Aires o Guerra de Chile Chico, ocurrieron entre los meses de abril a septiembre de 1918. A pesar de lo cruento y a pesar de todas las dificultades, don Cantalicio Jara se dió el tiempo para, en pleno desarrollo de esos sucesos, comprarse un auto en Comodoro Rivadavia. Este auto lo compró como un regalo para su hijo Julio, que vivía en la zona de Lago Blanco y estaba a cargo de una estancia de propiedad de Cantalicio Jara. Comparto con ustedes este documento que es uno de los muchos que he ido recopilando en mi vida.Testimonio documental
jueves, 12 de julio de 2007
Historia de mi tierra

Para los que creen que han llegado a la región de Aisén y descubrieron la pólvora, les invito a revisar esta propaganda. Fue la primera fábrica de Aisén y estaba ubicada en Mallín Grande, por allá por la medianería de los años 30. Su propietario, don Pascual Giorgia, era un descendiente de italianos que creía en la empresa privada. En las magníficas tierra de Mallín Grande, cultivaba la cebada y fabricaba la cereveza con las cristalinas y limpias aguas de la zona. Su producción la vendía en las cercanías y la "exportaba " a la Patagonia Argentina. Sacaba muchos pilcheros con cerveza, atravezaba el temido Paso de Las Llaves y vendía su producción. Cuentan los viejos pobladores que esta cerveza era exquisita. Como ven, en Aisén, muchos y hace mucho tiempo tuvieron ideas innovadoras. Hoy, los pusilánimes no se atreven a emprender un negocio si no están avalados por el Estado. Un ejemplo de la fortaleza y el tesón de nuestros primeros pobladores.
miércoles, 11 de julio de 2007
Que no se la lleven pela'
Por estos días he leído bastante sobre los movimientos en contra de todo, de las minas, de las centrales hidroeléctricas, sobre el turismo masivo etc. En la radio se escucha una propaganda que dice ¡Yo me opongo! y dice relación a las represas en los ríos Baker y Pascua. Bueno, yo NO ME OPONGO. Resulta controversial que una persona tan fundamentalista con su tierra no se oponga a la intervención de dos importantes ríos de la región. Sin embargo creo poder explicarme. Creo en la real necesidad de nuevas fuentes energéticas para el país y para la región. Creo que el desarrollo de nuestra zona también pasa por tener una energía barata., pero… no quiero que HidroAysén o Endesa, se la lleven pelada. No señores. Acá debe haber en primer lugar una cuidadosa planificación de los trabajos. Es posible que en vez de inundar diez mil hectáreas, con solo cuatro mil, el proyecto sea viable y por sobre todo, aparte de cuidar el entorno, hay que ponerles muchas normas a esta inversión, normas que deberían cumplirse, entre ellas la de dotar de energía eléctrica a toda la región y que ésta no solo sea una servidumbre de paso. Sería horrible que los aiseninos veamos pasar cientos de kilómetros de cables que conducen energía y que a nosotros no nos llegue ningún KW. Creo que negarse a la instalación de estas centrales es una pelea inútil, ya que el Gobierno, por lo que se escucha y se lee, está firmemente comprometido a que el proyecto se ejecute, por tanto creo que la mano va por unirnos como aiseninos y conseguir primero, que la energía también llegue a nuestra región, a toda, sin excluir a pueblos como Chile Chico o Puerto Ibáñez o Puerto Sánchez que quedan fuera de la ruta de postación y en segundo lugar conseguir que esta energía sea una energía barata para nosotros. No en vano vamos a sacrificar dos hermosos ríos y muchos cientos de kilómetros en donde forzosamente se derribarán árboles y sería una tremenda injusticia que no tengamos a cambio algún beneficio importante. Yo no le pido la caridad a HidroAysén, yo pido una retribución justa por el daño a nuestro patrimonio natural, porque no puedo desconocer que va ha haber daño y ese será irreversible. A mi no me basta con que esta empresa regale algunos libros para una escuela, dote de un computador a otra y así reparta pequeñeces. Yo NECESITO que HidroAysén realmente se comprometa con la región, con su cultura, con sus trabajadores y sus habitantes. He sabido que los sueldos que ofrecen por ahora en la etapa inicial no soy muy buenos y menos son buenos para los profesionales de la región que se sacaron la “ñoña” para salir de ella a estudiar y no es justo que les ofrezcan sueldos irrisorios. Tampoco me parecería bueno que los trabajadores que construyan estas represas estén sujetos al sueldo mínimo, la verdad es que con $144.000 en Aysén no se vive, solo se sobrevive, y si los ejecutivos ganan millones, es perentorio que los que hacen la pega también tengan un sueldo justo. Por eso invito a los aiseninos y a quienes quieran acompañarnos, a unirnos en una campaña que, por una parte, obligue a la empresa con estrictas normas medioambientales y por otra parte obligue a HidroAysén a dotar de energía barata a toda la región y a pagar sueldos dignos para sus trabajadores.
sábado, 7 de julio de 2007
Simplemente Adios
Hoy recibí la noticia de la muerte de Benito Naín Colín ,y quiero compartir con ustedes, un poco de mi tristeza. Don Benito era un personaje popular, uno de esos hombres letrados que se pierden en los caminos que le pone el Dios Baco. En su juventud se fue a Argentina, y allá aprendió contabilidad “o teneduría de libros” como él decía. Luego volvió a Chile Chico y comenzó a trabajar llevando la contabilidad de algunos comerciantes y después fue nombrado Secretario Municipal. Era un hombre culto, un hombre con el cual se podía conversar de todos los temas, pero siempre fue un bohemio. Amigo de Luís Hernández Parker y de Igor Entrala mantuvo por muchos años correspondencia con ellos. Fue además corresponsal de revistas como Zig Zag y Vea. Luego de algunos años lo sacaron de la Municipalidad y Benito se convirtió en uno de esos personajes típicos de un pueblo. Lo conocí desde mi infancia y le tenía mucho aprecio y sentía que él también me apreciaba. Compartimos muchas jornadas culturales. En algunas de ellas llegó en fuerte estado etílico pero jamás faltó el respeto a nadie. Cuando comenzamos a publicar la Revista Ecos del Viento, don Benito fue un entusiasta colaborador y siempre tuvo una página para sus historias y anécdotas. Me traía sus trabajos y solíamos conversar de muchos temas. Fue uno de los entrevistados para la Revista. Entusiasta lector de mis libros le regalé siempre un ejemplar de cada uno de ellos. Los que cuidaba celosamente.
Hace poco tiempo atrás falleció Terry, la más antigua meretriz de mi pueblo y gran amiga de don Benito. El se encontraba hospitalizado y le escribió unas palabras de despedida que me pidió las leyera en el cementerio, ya que se sentía profundamente triste de no poder asistir al funeral. Lo hice con agrado por él y por Terry, ya que a ambos los conocí desde mis primeros años
Don Benito era un hombre pobre y un hombre humilde, pero tenía la riqueza de la simpatía, de la educación, de las buenas maneras. A pesar de su alcoholismo, siempre andaba bien presentado, era parsimonioso y ceremonioso y era querido por todo el pueblo. Hace un rato estuve en su velatorio y mañana lo despediré en el cementerio. Con la muerte de don Benito se acaban esos personajes populares que conocí en mi niñez y en mi juventud. Le tenía simpatía a Benito y créanme que tengo pena por su partida. De alguna manera los adioses anuncian el término de etapas de la vida. Quise compartir con ustedes este momento porque Benito Naín Colín fue un personaje en Chile Chico y esta es mi manera de rendirle un tributo a su memoria.
Hoy recibí la noticia de la muerte de Benito Naín Colín ,y quiero compartir con ustedes, un poco de mi tristeza. Don Benito era un personaje popular, uno de esos hombres letrados que se pierden en los caminos que le pone el Dios Baco. En su juventud se fue a Argentina, y allá aprendió contabilidad “o teneduría de libros” como él decía. Luego volvió a Chile Chico y comenzó a trabajar llevando la contabilidad de algunos comerciantes y después fue nombrado Secretario Municipal. Era un hombre culto, un hombre con el cual se podía conversar de todos los temas, pero siempre fue un bohemio. Amigo de Luís Hernández Parker y de Igor Entrala mantuvo por muchos años correspondencia con ellos. Fue además corresponsal de revistas como Zig Zag y Vea. Luego de algunos años lo sacaron de la Municipalidad y Benito se convirtió en uno de esos personajes típicos de un pueblo. Lo conocí desde mi infancia y le tenía mucho aprecio y sentía que él también me apreciaba. Compartimos muchas jornadas culturales. En algunas de ellas llegó en fuerte estado etílico pero jamás faltó el respeto a nadie. Cuando comenzamos a publicar la Revista Ecos del Viento, don Benito fue un entusiasta colaborador y siempre tuvo una página para sus historias y anécdotas. Me traía sus trabajos y solíamos conversar de muchos temas. Fue uno de los entrevistados para la Revista. Entusiasta lector de mis libros le regalé siempre un ejemplar de cada uno de ellos. Los que cuidaba celosamente.
Hace poco tiempo atrás falleció Terry, la más antigua meretriz de mi pueblo y gran amiga de don Benito. El se encontraba hospitalizado y le escribió unas palabras de despedida que me pidió las leyera en el cementerio, ya que se sentía profundamente triste de no poder asistir al funeral. Lo hice con agrado por él y por Terry, ya que a ambos los conocí desde mis primeros años
Don Benito era un hombre pobre y un hombre humilde, pero tenía la riqueza de la simpatía, de la educación, de las buenas maneras. A pesar de su alcoholismo, siempre andaba bien presentado, era parsimonioso y ceremonioso y era querido por todo el pueblo. Hace un rato estuve en su velatorio y mañana lo despediré en el cementerio. Con la muerte de don Benito se acaban esos personajes populares que conocí en mi niñez y en mi juventud. Le tenía simpatía a Benito y créanme que tengo pena por su partida. De alguna manera los adioses anuncian el término de etapas de la vida. Quise compartir con ustedes este momento porque Benito Naín Colín fue un personaje en Chile Chico y esta es mi manera de rendirle un tributo a su memoria.
miércoles, 4 de julio de 2007
Desarrollo compatible con la naturaleza
Ayer me llegó vía email los acuerdos de un Parlamento Medioambiental de la Patagonia cuya síntesis les entregué en mi entrada anterior. Entre otros participaron un Director de Pumalin, varias personas de origen mapuche y los conocidos ambientalistas de siempre. Esta noticia la pueden leer en http://www.eldisadero.cl/. En lo que a mí respecta debo decir que los verdaderos patagones hemos sabido muy bien proteger nuestra tierra y que no necesitamos padrinos. Que aquellos ecoinversionistas que no quieren que les echen a perder su negocio de traer gringos con plata a respirar aire puro, no nos pueden negar el derecho al desarrollo, no nos pueden negar el derecho de que nosotros tengamos caminos que nos conecten con el país, que tengamos industrias que den trabajo, que tengamos minería cuidadosa. Para mí, que los promotores de todo este movimiento son personas que se quedaron sin ideologías y son personas que quieren el negocio solo para ellos.No veo la razón de tener mapuches defendiendo una tierra que no les perteneció. No hay ningún antecedente de que el pueblo mapuche sea originario de Aisén. Lo que si sé es que muchas familias de origen mapuche llegaron a colonizar la zona y encontraron acá un lugar tranquilo para vivir, pero fueron tan colonos como los Jara o los Foitzick. Esto me hace recordar el inicio del proceso de colonización de Aisén cuando los grandes consorcios magallánicos prohibían la entrada a los pobladores espontáneos. Estos les doblaron la mano. Soy una convencida que podemos alcanzar el desarrollo económico con el cuidado del medio ambiente. En mi pueblo hay una mina de oro que le da trabajo a más de 800 personas. Al lado, justo pegadita a la mina, hay una laguna en donde abundan los cisnes, los flamencos y los patos y en los alrededores del yacimiento las vacas y caballos se pasean libremente entre los pastisales y eso es una clara evidencia de que no hay contaminación. Chile es un país con cultura minera y hay muchas leyes sobre las explotaciones mineras, no es cosa de llegar y sacar el oro o la plata, hay que presentar muchos estudios a las Coremas y a la Conama, incluso proyectos de cierre, en que condiciones quedarán los lugares en que se explotaron los minerales etc. Insisto que Aisén debe tener varias vocaciones, la primera la turística, la segunda la agrícola, la tercera la ganadera, la cuarta la minera y la quinta la salmonera. Todo eso genera empleos, calidad de vida etc. Es cierto, todo trae cosas negativas pero ahí deben estar los municipio para NORMAR. Que no sea porque un pueblo es minero se llene de prostíbulos como Calama. El mejor ejemplo de desarrollo sustentable está en la localidad de San martín de Los Andes, un pueblo con vocación turística, pero en donde nadie se arranca con los tarros porque las normas municipales están para ser cumplidas. Si, definitivamente en lo personal, no quiero sentirme interdicta y que otros, los que llegaron ayer como Douglas Tompkins ,vengan a decirme que es lo que a mi como ciudadana de Aisén me conviene. Tengo demasiados años de circo para saber distinguir entre lo que es desarrollo sustentable y lo que es parafernalia mediatica de un grupo que se dedica a escribir toneladas de artículos sentados al ladito de la chimenea quemando nuestro bosque.
¿Parlamento medioambiental de la Patagonia?
Al término del primer Parlamento Medioambiental de la Patagonia, los presentes acordaron crear una gran coalición patagónica sin fronteras, para la defensa de nuestros sistemas de vida y tradiciones.La idea es fomentar y profundizar los mecanismos de participación ciudadana, tanto en áreas urbanas como rurales, a través de sistemas de información que propicien la concientización y el discernimiento crítico.Este nuevo referente delineará acciones de trabajo concretos, para defender a las comunidades afectadas por las amenazas ya establecidas en la Patagonia y otras potenciales, como represas, petroleras, salmonicultura, mineras, líneas de transmisión eléctricas, concentración de la tenencia de los bienes (agua, tierra, mar, aire), turismo masivo de alto impacto y otras, para identificar y mejorar alternativas nuevas o antiguas de desarrollo regional, que sean aceptables social, cultural y ambientalmente.Lo importante es articular y fortalecer las diversas organizaciones y actores que estén desarrollando proyectos orientados a la defensa de la Patagonia, y denunciar y difundir las problemáticas y conflictos ambientales que representan los proyectos de mega minería, de mega centrales y de tendidos eléctricos.
martes, 3 de julio de 2007
Mis cinco Blog favoritos
Que quieren que les diga: el premio de Beatriz me encantó y por ello quiero elegir mis cinco blog favoritos y dar mis razones. Por supuesto que me voy a repetir el plato y eso a lo mejor no tiene gracia pero ahí van:
Sureando: lo elijo por su elegancia, por ser muy femenino, porque sencillamente me hace pensar y recordar.
El Guanaco Volador: Lo llamo el Super blog. Me encanta esa mirada dinámica y entretenida que tiene guanaco sobre nuestra Patagonia, tan distinta a la mía que es más nostálgica o pesimista.
Patagonia Link porque es un sabio, porque da tema para discutir, porque muestra belleza y a la vez nos hace meditar.
Patagonia Chile y el Mundo el blog de Matías: por su alegría, su espontaneidad, lisa y llanamente pòrque me entretiene mucho
Patagonia Mia de Pamela: Me encanta también la manera de escribir de Pamela, ella tiene una mirada de la Patagonia muy parecida a como la veo yo, tenemos realidades distintas pero de alguna manera hay un lazo invisible que nos une en el amor por la Patagonia.
Si, definitivamente estos son mis cinco blog favoritos, los que visito a diario y alos que les doy el premio.
Carretera Austral

El fragmento de la entrevista a Idania Yañez me dio que pensar. Si, me puse a pensar que la Carretera Austral, esta gran obra de ingeniería, que es casi un sueño para los aiseninos, también nos trajo muchas complicaciones. La carretera nos permitió salir del aislamiento, pero a su vez significó un gran cambio en nuestras vidas, cambios culturales y sociales de importancia. He dicho otras veces que los aiseninos somos fundamentalistas, somos demasiado apegados a nuestra tierra. Nosotros siempre vivimos en relación con el medio. Antiguamente la gente se preparaba para cada ocasión: la primavera para las siembras, para trasladar los animales a campos altos,( veranadas) luego en el verano venía la cosecha de los productos que se guardaban para el invierno, después en el otoño se trasladaban los animales a los campos bajos (invernadas) se trozaba la leña y se esperaba el invierno, la época del sosiego en que las mujeres hilaban y tejían y los hombres trabajaban haciendo riendas, bozales y todo aquello que lo ayudara a matar productivamente esos meses de inactividad. Si bien es cierto la gente tenía viviendas muy rústicas, no se podría decir que eran pobres, no, no lo eran, en realidad en Aisén no existía la pobreza, existía la precariedad material pero abundancia de comida, de forraje y de todo lo necesario para subsistir. En el verano los hombres emprendían viaje a las ciudades ya sea en Argentina o Coyhaique o Puerto Aisén y se abastecían de todo aquello que no se pudiera producir, como el azúcar, la harina, la yerba, el café y el tabaco, el resto se obtenía en el campo. Al llegar la carretera la gente perdió fuerza, parece que la iniciativa se les fue quedando atrás con cada golpe de dinamita y a medida que la carretera avanzó comenzó a llegar la pobreza y las diferencias sociales. Hoy el que no tiene plata no puede consumir. Todo esto nos hace tener un sentimiento de pérdida, pérdida de nuestra identidad, de nuestra cultura. No es culpa de la gente que llegó o está llegando, tal vez nosotros mismos nos encandilamos con esta obra, que de pronto nos hizo querer salir más de lo necesario, comprar más de lo necesario y adquirir costumbres que no eran nuestras. Atrás quedaron las grandes siembras, la fabricación de queso y mantequilla casera, la confección de frazadas de lana, el faenamiento de cerdos para el invierno etc. Hoy es cosa de darse una vuelta por los supermecados y comprar ¡Para que trabajar!. La carretera austral nos ha cobrado un gran precio. Sin embargo a pesar de eso también nos ha traído grandes beneficios pero seguimos en la contradicción. No recuerdo que alguien nos preguntara si queríamos estos caminos, a lo más, le avisaban a los pobladores que le expropiarían una franja de tierra y así se construyó esta gran obra, por la que ahora pasan raudos cientos de turistas que quieren conoceresta parte de la Patagonia y también viajan raudos aquellos ECOINVERSIONISTAS que la quieren PROTEGER. Pero ¿saben?.Nosotros protegimos muy bien nuestra tierra, y ustedes que nos visitan son testigo de ello. Es ahora cuando se contamina, cuando se tiran los plásticos y pañales en el camino, cuando se hace fuego en cualquier parte sin ninguna precaución, solo baste recordar el incendio provocado por un turista en Torres del Paine, y yo me pregunto ¿Para que queremos Ecoinversionistas en la Patagonia?. Necesitamos desarrollo y lo podemos conseguir en armonía con el medio ambiente. La carretera austral es un ejemplo de ello. Para construirla no se derribó ni un arbol más de los que fueron necesarios para hacer una franja de camino segura, no se desviaron ríos ni se drenaron lagos o lagunas y hoy Aisén no puede dejar de reconocer que esta ruta le cambió la vida. Por eso insisto en que las obras de desarrollo se pueden hacer en armonía con el medio ambiente y estoy convencida de ello.
lunes, 2 de julio de 2007
Una mujer llamada Idania
Idania Yañez es una jóven profesional, nacida en Bahía Murta, que estudió en la escuela de Puerto Cristal y en el Liceo de Chile Chico y que con esfuerzo logró su titulo de Profesor de Estado en Historia. Ella es otra de las protagonistas de mi libro Huellas de Mujer en el capítulo Mujeres de Hoy y así como mostré a una afuerina que se quedó en Aisén, quiero mostrarles a una mujer de esta tierra.
"A mi me complica que la mayor parte de los campesinos están sobre los cincuenta años y ya no están en condiciones de producir como antes y la juventud se está alejando de los campos porque el campo no les ofrece una mejor calidad de vida .Los jóvenes campesinos que tuvieron la posibilidad de estudiar, pueden buscar otro futuro, pero la mayoría de esas personas no tienen estudios y no les queda más que irse a los pueblos a ser changadores, picadores de leña o las mujeres irse de asesoras de hogar. Bien sabemos que hoy para los trabajos más humildes te piden cuarto medio. Hoy los pobladores están vendiendo su tierra. Yo no se que pasó que se produjo un cambio y la juventud se alejó del campo y allí tienes gente mayor sin poder hacer nada. Cuando uno mira el ultimo censo y lo analizas, te das cuenta que hay lugares que han perdido población, La carretera austral fue muy buena para los visionarios, pero muy mala para la gente que se entusiasmo y comenzó a abandonar el campo. En la zona sur se salvan Mallín Grande y Bahía Murta de no haber sido vendidos. Acá no hay grandes capitales que absorban mano de obra agrícola. Ahora ni siquiera con una máquina esquiladora te ganas la vida, porque ya no hay ovejas. Antes los viejos podían trabajar como arriadores, hoy no, porque los animales se transportan en camiones, todo eso atentó contra la cultura de la gente, contra aquellos que se ganaron la vida haciendo esquilas, bañando ovejas, esquilando, haciendo alambrados. Eso ya en Aysen no se hace. Ahora se usa tecnología. Las faenas agrícolas cambiaron y ya no hay trabajo. Si se mira la venta del valle Chacabuco, eso es terrible para las cuarenta o cincuenta personas que trabajaban allí, que tuvieron que irse al pueblo. Es terrible, ellos se criaron en el campo, levantándose a las cinco de la mañana, recorriendo potreros, y hoy en el pueblo no se pueden levantar a esa hora porque gastan leña, luz, porque no tienen la seguridad de un trabajo estable. Eso lo encuentro muy terrible, a mi me gustaría hacer un estudio serio de esto. Todas las costumbres, que eran costumbres, pero también era la forma de ganarse la vida de los pobladores. Hoy, en el juego de la agricultura los tiempos son importantes y todo se hace con máquinas y el hombre quedó relegado. Hoy los campos están cambiando abruptamente de dueños y cuando un viejito no ha vendido y se muere, sus hijos o descendientes hacen pebre su campo, lo venden al primer oferente. Yo esto lo he criticado, pero también entiendo las razones de la juventud para no quedarse allí donde sus padres, sus abuelos, pasaron toda una vida de sufrimiento y no pudieron salir adelante.
El trabajo de la mujer colonizadora fue lejos, mucho más pesado que el del hombre. La mujer trabajaba y trabaja los 365 días del año y largas jornadas, en tanto el hombre tiene un trabajo específico en cuidar sus animales, rodearlos, revisar cercos pero después vuelve a su casa, descansa, en cambio la mujer siempre tuvo mucho trabajo entre la casa, el marido, los hijos, las huertas, las quintas, la ordeña, en fin demasiado dura y muchas veces con un marido golpeador. Da pena ver a esas pobres viejitas con sus manos deformes y llenas de enfermedades. El papel de la mujer en Aysen fue trabajar, trabajar y trabajar y servir, servir al marido y a los hijos.
A mi me gustaría una política de apoyo real y efectivo al campesinado, hacerles entender que la tierra es valiosa y si hoy vale un peso, en diez años más valdrá cien veces más
Si yo tuviera poder, haría un programa especial de arraigo de los jóvenes con la tierra. Combinar turismo con agricultura y ganadería. Enseñar a los jóvenes, hombres y mujeres a sacar provecho de todo su campo, explotar la madera, la pesca en sus ríos y lagunas, el trabajo típico del campesino como una muestra para los turistas. Yo creo que aún estamos a tiempo de evitar que la juventud se ausente de los campos.
Sobre la industrialización de Aysen, debo decir que me preocupa. No estoy muy bien informada, pero yo creo que si se instalan hidroeléctricas en el Baker y se inundan lugares que no están siendo ocupados y eso va a significar un desarrollo para la región, me parece bien, pero no acepto que otros se vengan a enriquecer a costa de quitarles a pobladores aiseninos su identidad, su forma de vida. La industrialización debe pasar necesariamente por el beneficio directo a los pobladores..
A mi me gustaría tener mi propia consultora, mi propio centro de apoyo al desarrollo rural y trabajar con gente que piense como yo, ganar lo necesario para vivir con dignidad, pero trabajar ahora con un título habilitante para ello, por eso estoy haciendo este magíster en desarrollo rural, porque me interesa poder ayudar a nuestra gente, ayudarlos de verdad. Soy una convencida que si nosotros, los descendientes de colonos, profesionales jóvenes, tomáramos en nuestras manos el destino de la región sería bien diferente. No estoy en desacuerdo con la llegada de gente de afuera, pero quiero que esa gente llegue en igualdad de condiciones con los hijos de esta tierra. Cuando se funda la Provincia de Aysen, se trajeron funcionarios de afuera porque acá no había. Está bien, pero eso se mantiene hasta hoy y se ha formado como una dinastía. El tío trae al sobrino, este trae al amigo, el amigo al cuñado etc. y nosotros no tenemos posibilidades. Por eso yo me preparo, haciendo un magíster, haciendo diplomados, para que mi currículo pese y que en igualdad de condiciones compita con cualquier chileno, porque Aysen es Chile, pero lamentablemente el servicio público, que es donde tu tienes posibilidades, porque la empresa privada en nuestra región es poca, se copa sin que te enteres que hay cargos disponibles.. Eso sí que yo soy una convencida que si yo no puedo trabajar con el Estado, lo haré en forma particular, sacaré adelante mi proyecto y quebraré la mano en este cuento, generando un mayor movimiento con la gente, que ésta sienta que tiene derechos y que hay liderazgos nuestros .
Yo creo en el sentido de pertinencia y un aisenino le dará el ingrediente de la pertinencia cultural a cualquier programa que viene preestablecido desde el nivel central. Yo he sido funcionaria pública y sé que no hay programas cuadrados que no puedas cambiar. Si no se cambian es por flojera. Yo soy una convencida que en todos los programas hay flexiHay varias cosas que yo encuentro que como región estamos muy avanzadas. Me encanta la planificación de la inversión, el plan de ordenamiento territorial. Me gusta la idea de cautelar las zonas de interés turístico, las zonas de pesca, que las zonas de naturaleza virgen se mantengan. Pero mi gran preocupación es que nuestros campesinos, nuestras mujeres, se queden descolgados de este proceso. Hoy se busca la rentabilidad, la sustentabilidad y lamentablemente el campesinado es viejo. Son personas que tuvieron una forma de vida diferente, que tenían un montón de animales, que no buscaron la rentabilidad, la trazabilidad bovina y todas esas cosas. Hoy la economía es exigente y Dy muy interrelacionada y compleja, pero lamentablemente, como dije, el campesino es viejo y es difícil que tu puedas llegar a hacerles entender de los manejos económicos y de gestión. Ahora se busca eso y me preocupa, buscamos el éxito en números y nos olvidamos del ser humano. Antes, una viejita criaba sus pollos, tenía gallinas para las cazuelas, huevos para el consumo, pero de pronto le dijeron que tenía que vender los huevos, tener gallinas ponedoras. Hay muchas bilidad. Para mi gusto los programas de intervención social no se trabajan desde el conocimiento de la gente, de su cultura. Me provoca risa escuchar una citación a una reunión a las cinco de la tarde en un lugar alejado en el campo en donde la gente debe llegar a caballo. Nadie va a asistir, porque no alcanzan a volver a sus casas antes del anochecer. A mi me gustaría evaluar el sinnúmeros de intervenciones sociales que hay en la región, me gustaría saber los resultados. La pertinencia cultural no es otra cosa que el respeto de las costumbres de la gente y de su modo de ser".
El trabajo de la mujer colonizadora fue lejos, mucho más pesado que el del hombre. La mujer trabajaba y trabaja los 365 días del año y largas jornadas, en tanto el hombre tiene un trabajo específico en cuidar sus animales, rodearlos, revisar cercos pero después vuelve a su casa, descansa, en cambio la mujer siempre tuvo mucho trabajo entre la casa, el marido, los hijos, las huertas, las quintas, la ordeña, en fin demasiado dura y muchas veces con un marido golpeador. Da pena ver a esas pobres viejitas con sus manos deformes y llenas de enfermedades. El papel de la mujer en Aysen fue trabajar, trabajar y trabajar y servir, servir al marido y a los hijos.
A mi me gustaría una política de apoyo real y efectivo al campesinado, hacerles entender que la tierra es valiosa y si hoy vale un peso, en diez años más valdrá cien veces más
Si yo tuviera poder, haría un programa especial de arraigo de los jóvenes con la tierra. Combinar turismo con agricultura y ganadería. Enseñar a los jóvenes, hombres y mujeres a sacar provecho de todo su campo, explotar la madera, la pesca en sus ríos y lagunas, el trabajo típico del campesino como una muestra para los turistas. Yo creo que aún estamos a tiempo de evitar que la juventud se ausente de los campos.
Sobre la industrialización de Aysen, debo decir que me preocupa. No estoy muy bien informada, pero yo creo que si se instalan hidroeléctricas en el Baker y se inundan lugares que no están siendo ocupados y eso va a significar un desarrollo para la región, me parece bien, pero no acepto que otros se vengan a enriquecer a costa de quitarles a pobladores aiseninos su identidad, su forma de vida. La industrialización debe pasar necesariamente por el beneficio directo a los pobladores..
A mi me gustaría tener mi propia consultora, mi propio centro de apoyo al desarrollo rural y trabajar con gente que piense como yo, ganar lo necesario para vivir con dignidad, pero trabajar ahora con un título habilitante para ello, por eso estoy haciendo este magíster en desarrollo rural, porque me interesa poder ayudar a nuestra gente, ayudarlos de verdad. Soy una convencida que si nosotros, los descendientes de colonos, profesionales jóvenes, tomáramos en nuestras manos el destino de la región sería bien diferente. No estoy en desacuerdo con la llegada de gente de afuera, pero quiero que esa gente llegue en igualdad de condiciones con los hijos de esta tierra. Cuando se funda la Provincia de Aysen, se trajeron funcionarios de afuera porque acá no había. Está bien, pero eso se mantiene hasta hoy y se ha formado como una dinastía. El tío trae al sobrino, este trae al amigo, el amigo al cuñado etc. y nosotros no tenemos posibilidades. Por eso yo me preparo, haciendo un magíster, haciendo diplomados, para que mi currículo pese y que en igualdad de condiciones compita con cualquier chileno, porque Aysen es Chile, pero lamentablemente el servicio público, que es donde tu tienes posibilidades, porque la empresa privada en nuestra región es poca, se copa sin que te enteres que hay cargos disponibles.. Eso sí que yo soy una convencida que si yo no puedo trabajar con el Estado, lo haré en forma particular, sacaré adelante mi proyecto y quebraré la mano en este cuento, generando un mayor movimiento con la gente, que ésta sienta que tiene derechos y que hay liderazgos nuestros .
Yo creo en el sentido de pertinencia y un aisenino le dará el ingrediente de la pertinencia cultural a cualquier programa que viene preestablecido desde el nivel central. Yo he sido funcionaria pública y sé que no hay programas cuadrados que no puedas cambiar. Si no se cambian es por flojera. Yo soy una convencida que en todos los programas hay flexiHay varias cosas que yo encuentro que como región estamos muy avanzadas. Me encanta la planificación de la inversión, el plan de ordenamiento territorial. Me gusta la idea de cautelar las zonas de interés turístico, las zonas de pesca, que las zonas de naturaleza virgen se mantengan. Pero mi gran preocupación es que nuestros campesinos, nuestras mujeres, se queden descolgados de este proceso. Hoy se busca la rentabilidad, la sustentabilidad y lamentablemente el campesinado es viejo. Son personas que tuvieron una forma de vida diferente, que tenían un montón de animales, que no buscaron la rentabilidad, la trazabilidad bovina y todas esas cosas. Hoy la economía es exigente y Dy muy interrelacionada y compleja, pero lamentablemente, como dije, el campesino es viejo y es difícil que tu puedas llegar a hacerles entender de los manejos económicos y de gestión. Ahora se busca eso y me preocupa, buscamos el éxito en números y nos olvidamos del ser humano. Antes, una viejita criaba sus pollos, tenía gallinas para las cazuelas, huevos para el consumo, pero de pronto le dijeron que tenía que vender los huevos, tener gallinas ponedoras. Hay muchas bilidad. Para mi gusto los programas de intervención social no se trabajan desde el conocimiento de la gente, de su cultura. Me provoca risa escuchar una citación a una reunión a las cinco de la tarde en un lugar alejado en el campo en donde la gente debe llegar a caballo. Nadie va a asistir, porque no alcanzan a volver a sus casas antes del anochecer. A mi me gustaría evaluar el sinnúmeros de intervenciones sociales que hay en la región, me gustaría saber los resultados. La pertinencia cultural no es otra cosa que el respeto de las costumbres de la gente y de su modo de ser".
domingo, 1 de julio de 2007
Una decisión sin sentido
Nací en Chile Chico y por lo tanto soy chilichiquense (y a mucho orgullo). Somos muchos, pero de pronto vamos a dejar de ser muchos en la medida de que nuestras vidas se apaguen y de pronto, según la última decisión del Ministerio de Salud, no habrán más chilichiquenses como yo. Si , como lo leen. Sucede que el hospital de mi pueblo está cada día más desmantelado, ya no se opera una cesárea, una apendicitis, ni nada, todo se deriva a Coyhaique. Estas derivaciones tienen sus costos y sus peligros. Sucede que desde acá podemos salir vía lago, dos hora y cuarto en barcaza y una hora y media a dos horas por tierra para llegar a Coyhaique. La otra alternativa es salir por la carretera austral, pasar el paso de Las Llaves, Mallín Grande, Puerto Guadal, pasar por Río Tranquilo, Murta, Cerro Castillo y llegar a Coyhaique en ocho o nueve horas. La tercera opción es salir por Argentina, cinco horas de viaje ya sea cruzando por Paso Pallavicini o cruzando por Lago Blanco y la cuarta alternativa, la más corta y la más cara es el avión. Treinta minutos de vuelo y ya estamos en Coyhaique. Pero sucede que vivimos en Patagonia, que el tiempo nos juega muy malas pasadas, sobre todo el viento y ninguna de las cuatro alternativas es 100% fácil de realizar. Con todos estos antecedentes, al Ministerio de Salud se le ocurrió la brillante idea de que todos los partos deberán ser atendidos en Coyhaique y eso que tenemos tres médicos y una matrona. Así que si no nos unimos como comunidad para defender el derecho que tenemos de tener hijos de Chile Chico, en algunos años más Chile Chico no tendrá ningún habitante originario de su tierra. ¡Esto es digno de Ripley!. ¿Serán éstas las medidas de modernización en salud de que tanto se habla?. Comparto con ustedes mi inquietud
porque me da mucha pena de que no vaya a tener más coterráneos
viernes, 29 de junio de 2007
Una Mujer llamada Victoria
Victoria Moya Cáceres es una mujer "afuerina" que llegó hace más de veinte años a la región, adoptándola y adaptandose a esta tierra contradictoria como dijo Gabriela Mistral. Ella es una de las protagonistas de mi libro Huellas de Mujer en el capítulo Mujeres de Hoy. Una mujer admirable, tesonera, auténtica. Ella es la dueña de Minchos Lodge, un lugar encantador que recomiendo a quienes lleguen a Coyhaique. Ahí encontraran un entorno precioso a pocos minutos del centro de la ciudad y encontrarán además la simpatía y el encanto de esta mujer. Comparto con ustedes sus palabras:
"Nací en Talca, pertenezco a una familia muy antigua de Talca, mis tíos aún viven allá. Nosotros nos trasladamos a Santiago por la visión que tuvieron mis padres en el sentido de la oportunidad. Mi madre siempre quiso que sus hijos, tres mujeres y dos hombres fueran profesionales y sobre todo que las mujeres pudiéramos ser económicamente independientes. Eso es algo que recuerdo siempre como casi una exigencia de mi madre. El ser económicamente independientes. Gracias a eso estudie en la Universidad de Chile la carrera de geología. Hice los tres años del plan común de los ingenieros civiles en la Facultad de Ingeniería de la Universidad y después podía elegir cualquier ingeniería, geofísica, astronomía o geología, pero mi pasión eran la tierra, las rocas, los minerales. Desde muy niña, cuando estaba como en tercer año medio, mi profesor de historia empezó a hablar del origen de la tierra, de la roca, los minerales, entonces yo le dije al profesor ¿pero cómo?, si me han hablado que la tierra la hizo Dios en siete días, entonces él me dijo que me quedara a conversar después de clase y allí comenzó mi inquietud por las teorías científicas y entender esto de la formación de la tierra y del universo. A los veinte años me enamoré de un hombre 32 años mayor que yo, que es Mincho, Benjamín Astaburuaga y cuando me fui a Punta Arenas, me había titulado y ya tenía 26 años y le propuse a Mincho que concretáramos nuestra relación, pero él me dice que no, que como se me podía ocurrir proyectarme con un hombre mayor y me pregunta que iba a hacer yo cuando el tuviera 70 años. La verdad es que yo tenía las cosas muy claras. No tenía proyectado tener hijos, quería desarrollarme profesionalmente y tener a mi lado un hombre, inteligente, y que fuera un excelente compañero y Mincho tenía todas esas cualidades, además de ser muy culto y muy entretenido. Me fui a Punta Arenas y ese año de ausencia lo hizo cambiar de opinión y en 1980 definitivamente concretamos nuestra relación que duró hasta hace un año atrás cuando él falleció. Esa fue una tremenda pérdida, pero también digo con mucha alegría que por 30 años yo fui una reina. Yo estudie en una facultad en que la mayor parte de mis compañeros eran hombres y después trabajé siempre en ambientes muy masculinos y eso me hizo conocer a los hombres y concluir que una de las edades más interesantes de los hombres es después de los cincuenta años, porque a esa edad ya han logrado tener una familia, han logrado el éxito profesional y económico y a los cincuenta años comienzan recién a mirar a su compañera, a descubrir que a su lado tienen una mujer que puede ser su partner y su aliada. Y comienzan realmente a compartir con la mujer.
Dentro de mi carrera profesional me toco trabajar con muchas compañías extranjeras y la primera de ellas fue Freeport y esta empresa tenía un plan de reconocimiento de todo Chile y nuestro trabajo consistía en ir a los lugares que no habían sido explorados por otros profesionales. Después de trabajar en el desierto de Atacama durante seis años buscando oro y plata me tocó venir a esta región. Nosotros éramos chilenos y esta región era totalmente desconocida, eso era peor para los geólogos extranjeros. Era todo desconocido. Solo teníamos fotos satelitales Esto para nuestro equipo era Ice End y nuestro primer viaje fue por los fiordos en un yate, explorando ciertas islas, recuerdo que llegamos a Puyuhuapi, Cisnes, pero cuando salimos de Puerto Montt nosotros veníamos a los hielos y todos traíamos ropa como para ir a la Antártica y resulta que cada día era mas caluroso.. Nos tocó un sol espectacular, nunca nos topamos con un glaciar, era todo verde y maravilloso. Esa fue mi primera sorpresa y encontré la región maravillosa y además me toco entender que la Cordillera de Los Andes se desvía al oeste y en el fondo tú vas por las altas cumbres hacia el norte que en el fondo era el mar. Lo otro que nos llamaba la atención fue la gente, lo amable y cariñosa que era. Todo era mágico, tuvimos la experiencia de llegar a la zona de la Isla Toto, en 1983, en la noche estábamos en nuestro yate en Puerto Aguirre y vimos que venía un barco iluminado y con mucha música. Salimos a cubierta a ver de que se trataba y nos dimos cuenta que ese barco venía lleno de mujeres y las mujeres salían por las ventanas, casi desnudas y en el fondo era un prostíbulo flotante. En el muelle había muchos hombres esperando y algunos de ellos se tiraban a nado para llegar primero al barco. Después se hizo una película, La fiebre del loco, pero eso no era ficción, eso era una realidad.
Luego de hacer este viaje nos tocó una segunda exploración pero en helicóptero y así llegamos a Chile Chico, nombre que por cierto nos llamaba la atención. Comenzamos nuestro trabajo en las altas cumbres y finalmente salió la primera anomalía de oro y allí comenzó un trabajo de exploración que duró dos años. .
A mi me apasiona la minería, hoy trabajo como consultora de minería y me dedico al turismo. En el invierno trabajo en estos proyectos mineros y en el verano trabajo el turismo. Yo me enamoré de esta zona que es tan libre, me encanta la gente de Aysen, me encanta eso que tienen los habitantes de Aysen, los nacidos aquí, que tienen todo su sentir en el entorno natural, no tienen educación formal, no la necesitan, tienen la educación de la naturaleza, ellos saben cuando va a llover, cuando van a germinar las flores, de que lado viene el viento, eso no lo aprendes en ninguna universidad. La gente de Aysen tiene esa cosa maravillosa de ser parte de la naturaleza. Yo veo a Aysen como un tesoro muy escondido que está esperando que lo descubran. Sé que son varios los caminos, acá hay muchos recursos naturales. Los jóvenes necesitan oportunidades. Ahora hay mucha gente de afuera que ha comprado grandes terrenos y me gustaría ver que estos nuevos empresario le dieran la oportunidad a los jóvenes que estudiaron agronomía, ingeniería forestal, medicina veterinaria y que ellos pudieran hacer investigaciones. Es bueno el desarrollo, pero es bueno que a los habitantes de Aysen les toque esa parte del beneficio del desarrollo. Aquí en mi lodge yo ocupo preferentemente productos naturales, no pregunto mucho el precio, me interesa tener para mis huéspedes productos sanos, con aguas limpias. Acá tenemos un suelo muy rico, Hay muchos extranjeros que no pueden creer, como un bulbo de tulipán engorda el doble que en Holanda.. Cuando una va a los campos queda maravillada por la cantidad de flores maravillosas. Yo tengo este hotel, que por supuesto no es cinco estrellas, es rústico, pero esta rodeado de naturaleza y mis huéspedes quedan maravillados. Acá yo ofrezco calidad y calidez, no ofrezco muchos lujos, esto es más hogareño y ya debo rechazar reservas. Yo me quedé acá y mi proyecto de vida es irme a vivir de aquí a cinco años, a la costa del lago General Carrera o a Cochrane. Me encantan esos lugares. Chile Chico me gusta, pero el viento agrede, creo que a lo mejor elijo Cochrane para vivir. Yo creo que si me fuera a vivir a Cochrane o a la costa del lago dejaría esto en manos de la gente que trabaja conmigo y yo me dedicaría a tener un pequeño hotel allá y allí dejaría la minería. Hoy hay muchas mujeres solas haciendo emprendimientos y eso es positivo. Hemos demostrado que podemos salir adelante. Curiosamente hay muchas mujeres solas en el tema del turismo y todas muy exitosas y yo creo que es por la tenacidad que tenemos las mujeres. Yo admiro profundamente a la mujer de Aysen y me encanta oir sus historias, ver como son capaces de autoabastecerse, de salir de los problemas. Las mujeres de acá no dependen de otros para subsistir, ellas son capaces de salir adelante.
Siempre pienso que Aysen es una tierra de promisión, acá hay mucha agua y el agua es vida. Yo estoy de acuerdo con las hidroeléctricas siempre que eso sea beneficioso para nosotros. Se que habrá un desarrollo enorme en infraestructura, pero el hombre debe ser capaz de hacer cosas amigables con el entorno. No me gustaría ver tierras cultivables inundadas, pero creo que es importante tener grandes empresas.. En definitiva me quedé en Aysen y me siento parte de Aysen y realmente ya no está en mis planes irme de acá".
Dentro de mi carrera profesional me toco trabajar con muchas compañías extranjeras y la primera de ellas fue Freeport y esta empresa tenía un plan de reconocimiento de todo Chile y nuestro trabajo consistía en ir a los lugares que no habían sido explorados por otros profesionales. Después de trabajar en el desierto de Atacama durante seis años buscando oro y plata me tocó venir a esta región. Nosotros éramos chilenos y esta región era totalmente desconocida, eso era peor para los geólogos extranjeros. Era todo desconocido. Solo teníamos fotos satelitales Esto para nuestro equipo era Ice End y nuestro primer viaje fue por los fiordos en un yate, explorando ciertas islas, recuerdo que llegamos a Puyuhuapi, Cisnes, pero cuando salimos de Puerto Montt nosotros veníamos a los hielos y todos traíamos ropa como para ir a la Antártica y resulta que cada día era mas caluroso.. Nos tocó un sol espectacular, nunca nos topamos con un glaciar, era todo verde y maravilloso. Esa fue mi primera sorpresa y encontré la región maravillosa y además me toco entender que la Cordillera de Los Andes se desvía al oeste y en el fondo tú vas por las altas cumbres hacia el norte que en el fondo era el mar. Lo otro que nos llamaba la atención fue la gente, lo amable y cariñosa que era. Todo era mágico, tuvimos la experiencia de llegar a la zona de la Isla Toto, en 1983, en la noche estábamos en nuestro yate en Puerto Aguirre y vimos que venía un barco iluminado y con mucha música. Salimos a cubierta a ver de que se trataba y nos dimos cuenta que ese barco venía lleno de mujeres y las mujeres salían por las ventanas, casi desnudas y en el fondo era un prostíbulo flotante. En el muelle había muchos hombres esperando y algunos de ellos se tiraban a nado para llegar primero al barco. Después se hizo una película, La fiebre del loco, pero eso no era ficción, eso era una realidad.
Luego de hacer este viaje nos tocó una segunda exploración pero en helicóptero y así llegamos a Chile Chico, nombre que por cierto nos llamaba la atención. Comenzamos nuestro trabajo en las altas cumbres y finalmente salió la primera anomalía de oro y allí comenzó un trabajo de exploración que duró dos años. .
A mi me apasiona la minería, hoy trabajo como consultora de minería y me dedico al turismo. En el invierno trabajo en estos proyectos mineros y en el verano trabajo el turismo. Yo me enamoré de esta zona que es tan libre, me encanta la gente de Aysen, me encanta eso que tienen los habitantes de Aysen, los nacidos aquí, que tienen todo su sentir en el entorno natural, no tienen educación formal, no la necesitan, tienen la educación de la naturaleza, ellos saben cuando va a llover, cuando van a germinar las flores, de que lado viene el viento, eso no lo aprendes en ninguna universidad. La gente de Aysen tiene esa cosa maravillosa de ser parte de la naturaleza. Yo veo a Aysen como un tesoro muy escondido que está esperando que lo descubran. Sé que son varios los caminos, acá hay muchos recursos naturales. Los jóvenes necesitan oportunidades. Ahora hay mucha gente de afuera que ha comprado grandes terrenos y me gustaría ver que estos nuevos empresario le dieran la oportunidad a los jóvenes que estudiaron agronomía, ingeniería forestal, medicina veterinaria y que ellos pudieran hacer investigaciones. Es bueno el desarrollo, pero es bueno que a los habitantes de Aysen les toque esa parte del beneficio del desarrollo. Aquí en mi lodge yo ocupo preferentemente productos naturales, no pregunto mucho el precio, me interesa tener para mis huéspedes productos sanos, con aguas limpias. Acá tenemos un suelo muy rico, Hay muchos extranjeros que no pueden creer, como un bulbo de tulipán engorda el doble que en Holanda.. Cuando una va a los campos queda maravillada por la cantidad de flores maravillosas. Yo tengo este hotel, que por supuesto no es cinco estrellas, es rústico, pero esta rodeado de naturaleza y mis huéspedes quedan maravillados. Acá yo ofrezco calidad y calidez, no ofrezco muchos lujos, esto es más hogareño y ya debo rechazar reservas. Yo me quedé acá y mi proyecto de vida es irme a vivir de aquí a cinco años, a la costa del lago General Carrera o a Cochrane. Me encantan esos lugares. Chile Chico me gusta, pero el viento agrede, creo que a lo mejor elijo Cochrane para vivir. Yo creo que si me fuera a vivir a Cochrane o a la costa del lago dejaría esto en manos de la gente que trabaja conmigo y yo me dedicaría a tener un pequeño hotel allá y allí dejaría la minería. Hoy hay muchas mujeres solas haciendo emprendimientos y eso es positivo. Hemos demostrado que podemos salir adelante. Curiosamente hay muchas mujeres solas en el tema del turismo y todas muy exitosas y yo creo que es por la tenacidad que tenemos las mujeres. Yo admiro profundamente a la mujer de Aysen y me encanta oir sus historias, ver como son capaces de autoabastecerse, de salir de los problemas. Las mujeres de acá no dependen de otros para subsistir, ellas son capaces de salir adelante.
Siempre pienso que Aysen es una tierra de promisión, acá hay mucha agua y el agua es vida. Yo estoy de acuerdo con las hidroeléctricas siempre que eso sea beneficioso para nosotros. Se que habrá un desarrollo enorme en infraestructura, pero el hombre debe ser capaz de hacer cosas amigables con el entorno. No me gustaría ver tierras cultivables inundadas, pero creo que es importante tener grandes empresas.. En definitiva me quedé en Aysen y me siento parte de Aysen y realmente ya no está en mis planes irme de acá".
Y la Divina Gabriela Dijo:
“Yo me goce y me padecí las praderas patagónicas, en el sosiego mortal de la nieve y en la tragedia inútil de los vientos, y las tengo por una Patria doble y contradictoria de dulzura y desolación"
Hago mías sus palabras
jueves, 28 de junio de 2007
Un poco de rabia
El año pasado viajando a Cochrane me llamó la atención la profusión de letreros en el camino que decían No Pasar, Propiedad Privada, Cerco Eléctrico, Prohibido Pescar, Prohibido Cazar etc. Son muchos y creanme que me molestó verlos. Viví 10 años en Cochrane y NUNCA un letrero detuvo mi paso. Quise saber a quien pertenecían esos campos, desde cuando los pobladores o sus hijos se habían puesto tan egoístas y me encontré con que los campos, la mayoría, ya no son de sus dueños originales, fueron vendidos a partir del año 2003. Curiosa coincidencia. Vendidos cuando comenzó a ser un fuerte rumor de que Endesa instalaría las centrales en el Baker. Comprados por gente conocedoras de las inversiones. No, no son cualquier gringo que llegó a esta tierra como tantos y se enamoró de ella y quiso hacer una nueva forma de vida, no, no son de "esos gringos", son de "ECOINVERSIONISTAS como los llama PatagoniaLink. No me molesta que venga gente a mi tierra, no, por el contrario, necesitamos muchos más habitantes en este inmenso territorio de 110 mil kilómetros cuadrados y que apenas tiene 100.000 habitantes. Me molesta el doble discurso, por una parte la defensa férrea al medio ambiente y a la "cultura" y por otro, esto de no permitir el ingreso a sus tierras, esto de no dejar que otros disfruten de la belleza que se esconde en esos campos y que siempre estuvieron a disposición del visitante. Antiguamente los troperos en sus largos viajes hacían un fogón en algún lugar de su camino, lo rodeaban de piedras para que el fuego no se arranque y al irse apagaban el fuego y dejaban allí una tetera de lata y un poco de leña recogida para que otro caminante usara el mismo lugar y tuviera facilidades. esto era una ley no escrita pero respetada por todos. Hoy todos corren raudos en sus 4x4 y no se detienen ni siquiera a llevar al que está en el camino. Hoy las cosas están muy cambiadas y yo siento impotencia y rabia, mucha rabia. Me dirán entonces que el poblador quiso vender. Si, es cierto. Nadie le puso una pistola en el pecho para que venda, pero para una persona que vivió al filo de sus necesidades, cuyos hijos debieron emigrar a otras ciudades de la región para ayudar en la economía familiar o para buscar su propio destino, cuando esa persona es tentada por 30, 40 o 50 millones de pesos, dinero que jamás vería si sigue trabajando con sus vacas y ovejas, es muy difícil que se resista. Con esa plata hace planes, piensa en comprarse una casa en el pueblo, un vehículo y lo hace y después queda mucho más pobre que antes, porque en el pueblo debe pagar luz, agua, leña, todas esas cosas que fueron gratis en su campo. Es cierto, no tenían los adelantos y comodidades del pueblo pero vivían mucho mejor. Siempre digo que en Aisen se debió "educar" a los pobladores a partir de la apertura de caminos, enseñarles que estaban sentados en un pozo de oro en sus campos, que no vendieran, que dedicaran una parte al turismo, que se asociaran que diversificaran su economía. Hoy vemos como quienes les compraron las tierras están dedicados al turismo con gran éxito. Si, me da rabia y no pude dejar de expresarla en mi entrada anterior.
Recado para un gringo
Caminaba por la huella ,rumbeando pa’ mi destino,
mi caballo muy cansado, yo, con el cuerpo dolido,
recordando aquellos años de tropero en los caminos.
Me baje de mi montura
y le di descanso a mi bestia.
Como hacía algunos años que no andaba en esos lares
me encontré todo alambrado y mucho letreros PARE.
Me llamó mucha atención la profusión de letreros,
unos pocos del gobierno y otros tantos muy ladinos.
Propiedad privada dicen, no pasar decían otros
Y me parecieron mezquinos.
y me pregunté desde cuando
El Baker tenía dueños.
Quise armarme de un fogón y cebarme algunos mates,
ahí mismo llegó un peón con cara de mal talante.
Me dijo medio altanero, ¡usted debe retirarse!.
¡Oiga amigo cálmese , le dije con voz pausada,
¿Desde cuando que este río, le pertenece a alguien?.
Mire don, me dijo el hombre, yo solo cumplo las órdenes.
Un gringo compro estos campos y no deja pasar a naiden.
Ahí mismo me enfurecí y quise yo encapricharme.
¿Que se cree el hombre ese, pa’ hacerse dueño del Baker?
Recordé cuando llegaron, los gringos hace algunos años.
Muchos llegaron mansitos, como corderitos nuevos.
Conquistando la confianza de los hombres pioneros
a quien contaba sus sueños,
tener su propio terreno, arrancarse de la ciudad
y vivir tranquilo y sereno.
Cuando el joven poblador le contaba de sus pagos,
El gringo estaba pensando,
a este, con pocos pesos, le quito todo su campo.
Y así llegaron los gringos, buscando ser dueños de algo
Y cuando lo consiguieron, levantaron alambrados,
Le pusieron los candados y al diablo con adelantos.
Hoy en mi tierra querida
Los parajes son ajenos,
ya no se puede sestear bajo un coigue o de un maitén,
y los letreros insultan a los hijos de mi AYSÉN.
Hasta hace muy pocos años, aquellos viejos pioneros,
no ponían ni un letrero y uno se sentía dueño,
aunque fuera por un rato, de algún paraje de ensueño.
Por eso yo canto ahora con un dolor en el pecho
Mi tierra, mi propia tierra, pertenece a un extranjero,
Ese que nunca supo, de sacrificios ni anhelos,
ese que llegó en avión, cuando todo estaba hecho.
¡A usted no le pertenecen, ni los ladridos del perro!.
Aquí la tierra fue conquistada, por hombres de pelo en pecho
Y no queremos un futre, que venga a poner letreros
El Baker es de nosotros, los hijos de pioneros
Y para poder dominarlo, se requiere ser chileno.
Usted que llegó hace poco, que no sabe que es sudar,
usted no tiene derecho ni siquiera a protestar
cuando un hijo de esta tierra,
criado en la soledad
le diga un dia cualquiera
¡usted no debe pasar!
Viajando a Cochrane el 7 de Septiembre de 2006.
mi caballo muy cansado, yo, con el cuerpo dolido,
recordando aquellos años de tropero en los caminos.
Me baje de mi montura
y le di descanso a mi bestia.
Como hacía algunos años que no andaba en esos lares
me encontré todo alambrado y mucho letreros PARE.
Me llamó mucha atención la profusión de letreros,
unos pocos del gobierno y otros tantos muy ladinos.
Propiedad privada dicen, no pasar decían otros
Y me parecieron mezquinos.
y me pregunté desde cuando
El Baker tenía dueños.
Quise armarme de un fogón y cebarme algunos mates,
ahí mismo llegó un peón con cara de mal talante.
Me dijo medio altanero, ¡usted debe retirarse!.
¡Oiga amigo cálmese , le dije con voz pausada,
¿Desde cuando que este río, le pertenece a alguien?.
Mire don, me dijo el hombre, yo solo cumplo las órdenes.
Un gringo compro estos campos y no deja pasar a naiden.
Ahí mismo me enfurecí y quise yo encapricharme.
¿Que se cree el hombre ese, pa’ hacerse dueño del Baker?
Recordé cuando llegaron, los gringos hace algunos años.
Muchos llegaron mansitos, como corderitos nuevos.
Conquistando la confianza de los hombres pioneros
a quien contaba sus sueños,
tener su propio terreno, arrancarse de la ciudad
y vivir tranquilo y sereno.
Cuando el joven poblador le contaba de sus pagos,
El gringo estaba pensando,
a este, con pocos pesos, le quito todo su campo.
Y así llegaron los gringos, buscando ser dueños de algo
Y cuando lo consiguieron, levantaron alambrados,
Le pusieron los candados y al diablo con adelantos.
Hoy en mi tierra querida
Los parajes son ajenos,
ya no se puede sestear bajo un coigue o de un maitén,
y los letreros insultan a los hijos de mi AYSÉN.
Hasta hace muy pocos años, aquellos viejos pioneros,
no ponían ni un letrero y uno se sentía dueño,
aunque fuera por un rato, de algún paraje de ensueño.
Por eso yo canto ahora con un dolor en el pecho
Mi tierra, mi propia tierra, pertenece a un extranjero,
Ese que nunca supo, de sacrificios ni anhelos,
ese que llegó en avión, cuando todo estaba hecho.
¡A usted no le pertenecen, ni los ladridos del perro!.
Aquí la tierra fue conquistada, por hombres de pelo en pecho
Y no queremos un futre, que venga a poner letreros
El Baker es de nosotros, los hijos de pioneros
Y para poder dominarlo, se requiere ser chileno.
Usted que llegó hace poco, que no sabe que es sudar,
usted no tiene derecho ni siquiera a protestar
cuando un hijo de esta tierra,
criado en la soledad
le diga un dia cualquiera
¡usted no debe pasar!
Viajando a Cochrane el 7 de Septiembre de 2006.
miércoles, 27 de junio de 2007
Nerudianas desconocidas
En Chile Chico tenemos un notario-poeta, Se llama León Ocqueteaux y es un poeta prologado en Chile y el extranjero. Un lujo para nosotros. es mi vecino y un estudioso de la poesía y esto que les transcribo lo publicó en la Revista Ecos del Viento, una revista que hacemos un grupo de personas de la localidad. Es interesante.
NERUDIANAS DESCONOCIDAS.
Generalmente Neruda, jamás adelantaba el nombre del libro que estaba preparando o escribiendo. Lo consideraba de mal agüero. ¿Superstición de poeta?. Sin embargo en su juventud anunció dos que no se concretaron: Helios y Caja de Naipes.
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¿Sabía Usted que de los 20 poemas, su preferido era el número trece? “He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo…”
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Creo, que son muy pocos, los que conocen que el título original de Residencia en la Tierra, era “Colección Nocturna”; que después utilizó para uno de sus poemas.
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En su campaña presidencial 1969, cuando fue proclamado en Antofagasta, cuenta Andrés Sabella, que un escolar de cortos años, ante la aglomeración de gente que en la plaza rodeaba al Poeta, preguntó ¿Quién es Pablo Neruda?. Alguien le explicó: Es el Poeta más grande de Chile. Y el niño le respondió: No, no es verdad, el Poeta más grande de Chile es Gabriela Mistral. Cuando Neruda supo esta anécdota la celebró a carcajadas y dijo: “Cuando estemos en el Valle de Josafat se lo contaré a la vieja para que se ría”.
NERUDIANAS DESCONOCIDAS.
Generalmente Neruda, jamás adelantaba el nombre del libro que estaba preparando o escribiendo. Lo consideraba de mal agüero. ¿Superstición de poeta?. Sin embargo en su juventud anunció dos que no se concretaron: Helios y Caja de Naipes.
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¿Sabía Usted que de los 20 poemas, su preferido era el número trece? “He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo…”
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Creo, que son muy pocos, los que conocen que el título original de Residencia en la Tierra, era “Colección Nocturna”; que después utilizó para uno de sus poemas.
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En su campaña presidencial 1969, cuando fue proclamado en Antofagasta, cuenta Andrés Sabella, que un escolar de cortos años, ante la aglomeración de gente que en la plaza rodeaba al Poeta, preguntó ¿Quién es Pablo Neruda?. Alguien le explicó: Es el Poeta más grande de Chile. Y el niño le respondió: No, no es verdad, el Poeta más grande de Chile es Gabriela Mistral. Cuando Neruda supo esta anécdota la celebró a carcajadas y dijo: “Cuando estemos en el Valle de Josafat se lo contaré a la vieja para que se ría”.
martes, 26 de junio de 2007
La Isla de los Muertos
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Era una hermosa mañana de la primera semana de septiembre de 1905, y el cielo azúl y la cálida brisa anunciaba la retirada del invierno. En la playa de Dalcahue los hombres acudían presurosos a la embarcación que los llevaría hasta el Baker. En la orilla, decenas de mujeres y de niños los despedían con sus pañuelos, gritos y besos lanzados al viento. Ellos estaban felices. La Compañía Baker había hecho un enganche que duraría seis meses. Seis meses de trabajo que significaba ganar una buena cantidad de dinero haciendo postes de ciprés y construyendo una senda. Eran habituales estos enganches, pero todos eran para la Patagonia Argentina o para Punta Arenas. Esta vez, ellos irían al norte de Magallanes, a un lugar desconocido por todos. La playa era un hervidero de gente, ruidos, llantos, risas, conversaciones: ¡adiós papá, que le vaya bien!, ¡Suerte tío, lo esperamos en abril! ¡Cuídate hijo, el tiempo pasa pronto y te estaremos esperando!.¡Adiós amor!, adiós, adiós.
Mientras los botes cargados con hombres y bultos, se arrimaban a la embarcación, las gaviotas con sus graznidos parecían despedirlos. Ninguno conocía el punto de destino, solo sabían que irían al sur de la Península de Taitao y según les habían dicho, era un hermoso lugar.. El barco levó las anclas y con su característico pitazo partió dejando atrás a los seres amados. Se embarcaron doscientos hombres, la gran mayoría de ellos, jóvenes, casados y padres de familia. Se sentían elegidos porque fueron muchos los que se inscribieron con el funcionario de la compañía para este trabajo. Comenzó el viaje con buenos augurios. El mar estaba calmo y casi todos se encontraban en la cubierta, conversaban, alguno cantaba y otros en silencio contemplaban el paisaje de verde y azul. Esa primera noche en el barco fue de calma y todo marchaba bien. Sin embargo el cruce del Corcovado y luego en el Golfo de Penas la situación cambió drásticamente. Hacinados en las bodegas, mareados algunos y con mucho cansancio, solo esperaban capear el temporal y llegar a su destino.
Pero todo pasó y el barco penetró en el Canal Baker y luego de algunas horas de calmada navegación llegaron al fin a Bajo Pisagua. En ese lugar los esperaba una pequeña rancha en la que debieron permanecer los primeros días en tanto aserraban la madera para construir una barraca. El lugar era una pequeña planicie al pie del cerro Las Heras. Después de esa planicie la selva se hacía impenetrable y por delante el mar golpeaba fuertemente y el imponente río Baker rugía en su desembocadura. Trabajaron febrilmente, el ruido del hacha se confundía con las voces de aquellos esforzados chilotes y con las aves que en abundancia habitaban en el lugar. Chucaos y otras aves animaban cada mañana. Pronto la casa estuvo terminada y se comenzó el aserreo de durmientes de ciprés, la construcción de un muelle y la habilitación de un camino que los conectaría con el Valle Colonia. Los días se hacían cortos y todos estaban alegres. Por jefes momentáneos tenían a Florencio Tornero y dos jóvenes ingleses.
Pasó el tiempo y llegó la época en que debían retornar. Una mañana de mayo aparece William Norris, un inglés que era el capataz de las faenas y que había ido al norte de Argentina a buscar una gran tropa de animales. Norris al llegar se espanta de ver a todos esos hombres ahí. El había ordenado que ellos partieran a fines de abril y ya era fines de mayo. Preguntó las causas de la no partida; simplemente Tornero, quién era el encargado de contratar un barco en Punta Arenas no había querido salir en su búaqueda. Norris revisó los alimentos y comenzó a racionarlos. Podía suceder que el barco no llegara muy pronto y era necesario asegurar el alimento para todos. Pasaban los días, Tornero , obligado por Norris ,había partido a buscar un barco y nada sabían de él. Cada mañana era una esperanza de ver aparecer el humo del vapor que vendría a buscarlos y cada atardecer era la desesperanza de que el vapor no llegaba. La lluvia incesante parecía una cortina puesta por la mano del destino para no ver el horizonte. De pronto los hombres comenzaron a sentirse enfermos, primero uno, luego otro. Comienzan a fallecer de a poco. Pasan y pasan los días y los meses, mayo, junio, agosto. Para esa fecha ya habían fallecido 70 hombres, 28 en un día. El dolor, la angustia, y la desesperanza eran grande. Los más fuertes construían improvisados ataúdes y acudían a enterrar a los muertos a una isla cercana en donde había espacio. Y cada entierro era también su propio entierro en la espesura de sus almas. ¿Seré yo el próximo? ¿Moriremos todos se preguntaban ellos? El barco no llegaba. Algunos querían tomar el bote y salir por su propia cuenta a buscar a la muerte. La alimentación se terminó, solo quedaba una bolsa de harina y algunos kilos de porotos. Los más osados, buscaban yerbas para alimentarse. Nadie se atrevía a salir a cazar o acudir en bote a La Colonia en donde había animales y abundante comida.Como el viaje en un bote a remo río arriba demoraba siete días,temían que si lo hacían, podía llegar el barco y quedar rezagados. El Baker rugía con más fuerzas, como burlándose de esos desamparados hombres. Ya no quedaban lágrimas ni oraciones. Dios no quería escucharlos. Eso era un infierno. El paraíso al que llegaron se había convertido en un infierno en donde la muerte rondaba cada día. Pasa septiembre y por fin una mañana de octubre aparece el vapor. Los hombres ni siquiera sintieron alegría, ya estaban resignados a morir en ese lugar. Se embarcan con las pocas fuerzas que les quedaban y parten a Dalcahue. En el viaje algunos compañeros fallecen, otros lo hacen después de arribar. El enganche de la muerte había terminado. El infierno había quedado atrás y de los doscientos hombres, solo un poco más de cien regresaron a sus hogares. A la llegada del barco, nuevamente una multitud se congregaba en la playa. Pero esta vez, las gaviotas graznaban anunciando la muerte, los gritos eran desgarradores, las mujeres lloraban y los hombres, cabizbajos, apesumbrados, bajaban en los botes hasta la playa. Abrazos apresurados, lagrimas en los ojos y el dolor, el dolor de tener que decirle a muchos que sus parientes no volverían nunca más.
Mientras los botes cargados con hombres y bultos, se arrimaban a la embarcación, las gaviotas con sus graznidos parecían despedirlos. Ninguno conocía el punto de destino, solo sabían que irían al sur de la Península de Taitao y según les habían dicho, era un hermoso lugar.. El barco levó las anclas y con su característico pitazo partió dejando atrás a los seres amados. Se embarcaron doscientos hombres, la gran mayoría de ellos, jóvenes, casados y padres de familia. Se sentían elegidos porque fueron muchos los que se inscribieron con el funcionario de la compañía para este trabajo. Comenzó el viaje con buenos augurios. El mar estaba calmo y casi todos se encontraban en la cubierta, conversaban, alguno cantaba y otros en silencio contemplaban el paisaje de verde y azul. Esa primera noche en el barco fue de calma y todo marchaba bien. Sin embargo el cruce del Corcovado y luego en el Golfo de Penas la situación cambió drásticamente. Hacinados en las bodegas, mareados algunos y con mucho cansancio, solo esperaban capear el temporal y llegar a su destino.
Pero todo pasó y el barco penetró en el Canal Baker y luego de algunas horas de calmada navegación llegaron al fin a Bajo Pisagua. En ese lugar los esperaba una pequeña rancha en la que debieron permanecer los primeros días en tanto aserraban la madera para construir una barraca. El lugar era una pequeña planicie al pie del cerro Las Heras. Después de esa planicie la selva se hacía impenetrable y por delante el mar golpeaba fuertemente y el imponente río Baker rugía en su desembocadura. Trabajaron febrilmente, el ruido del hacha se confundía con las voces de aquellos esforzados chilotes y con las aves que en abundancia habitaban en el lugar. Chucaos y otras aves animaban cada mañana. Pronto la casa estuvo terminada y se comenzó el aserreo de durmientes de ciprés, la construcción de un muelle y la habilitación de un camino que los conectaría con el Valle Colonia. Los días se hacían cortos y todos estaban alegres. Por jefes momentáneos tenían a Florencio Tornero y dos jóvenes ingleses.
Pasó el tiempo y llegó la época en que debían retornar. Una mañana de mayo aparece William Norris, un inglés que era el capataz de las faenas y que había ido al norte de Argentina a buscar una gran tropa de animales. Norris al llegar se espanta de ver a todos esos hombres ahí. El había ordenado que ellos partieran a fines de abril y ya era fines de mayo. Preguntó las causas de la no partida; simplemente Tornero, quién era el encargado de contratar un barco en Punta Arenas no había querido salir en su búaqueda. Norris revisó los alimentos y comenzó a racionarlos. Podía suceder que el barco no llegara muy pronto y era necesario asegurar el alimento para todos. Pasaban los días, Tornero , obligado por Norris ,había partido a buscar un barco y nada sabían de él. Cada mañana era una esperanza de ver aparecer el humo del vapor que vendría a buscarlos y cada atardecer era la desesperanza de que el vapor no llegaba. La lluvia incesante parecía una cortina puesta por la mano del destino para no ver el horizonte. De pronto los hombres comenzaron a sentirse enfermos, primero uno, luego otro. Comienzan a fallecer de a poco. Pasan y pasan los días y los meses, mayo, junio, agosto. Para esa fecha ya habían fallecido 70 hombres, 28 en un día. El dolor, la angustia, y la desesperanza eran grande. Los más fuertes construían improvisados ataúdes y acudían a enterrar a los muertos a una isla cercana en donde había espacio. Y cada entierro era también su propio entierro en la espesura de sus almas. ¿Seré yo el próximo? ¿Moriremos todos se preguntaban ellos? El barco no llegaba. Algunos querían tomar el bote y salir por su propia cuenta a buscar a la muerte. La alimentación se terminó, solo quedaba una bolsa de harina y algunos kilos de porotos. Los más osados, buscaban yerbas para alimentarse. Nadie se atrevía a salir a cazar o acudir en bote a La Colonia en donde había animales y abundante comida.Como el viaje en un bote a remo río arriba demoraba siete días,temían que si lo hacían, podía llegar el barco y quedar rezagados. El Baker rugía con más fuerzas, como burlándose de esos desamparados hombres. Ya no quedaban lágrimas ni oraciones. Dios no quería escucharlos. Eso era un infierno. El paraíso al que llegaron se había convertido en un infierno en donde la muerte rondaba cada día. Pasa septiembre y por fin una mañana de octubre aparece el vapor. Los hombres ni siquiera sintieron alegría, ya estaban resignados a morir en ese lugar. Se embarcan con las pocas fuerzas que les quedaban y parten a Dalcahue. En el viaje algunos compañeros fallecen, otros lo hacen después de arribar. El enganche de la muerte había terminado. El infierno había quedado atrás y de los doscientos hombres, solo un poco más de cien regresaron a sus hogares. A la llegada del barco, nuevamente una multitud se congregaba en la playa. Pero esta vez, las gaviotas graznaban anunciando la muerte, los gritos eran desgarradores, las mujeres lloraban y los hombres, cabizbajos, apesumbrados, bajaban en los botes hasta la playa. Abrazos apresurados, lagrimas en los ojos y el dolor, el dolor de tener que decirle a muchos que sus parientes no volverían nunca más.
El mar golpeaba con su melódica rutina la costa de Dalcahue y cada ola era el eco de las voces de tantos que quedaron para siempre en la Isla de los Muertos
La Foto es de 1908, tomada por William Norris y retrata la llegada de un bote a Bajo Pisagua. Ese fue el último año de funcionamiento de la Compañía Explotadora del Baker
lunes, 25 de junio de 2007
Tehuelche
Cuando el viento se amordaza tras los cerros,
Y el silencio acuna su murmullo.
Cuando el sol se esconde tras el cielo,
Y la luna se retrata sobre el lago,
Te imagino aonikenk, tehuelche, hermano,
Jinetes de los valles,
Esperando un mañana
Persiguiendo las manadas de guanacos
Con tu arco y tus flechas de obsidiana.
Te imagino también en tu reposo,
En el silencio inmenso de los cerros,
Pintando manos y guanacos misteriosos
Alumbrado tal vez por cien luceros.
Y cuando el viento allá entre los cerros suelta su mordaza
Yo siento las voces de los de tu raza
Que pasan diciendo:
Mas Itanko, Ias Nikeu, Guet i Keu Kenk.
Y entiendo tu idioma sin haberlo hablado,
Porque hablas de algo que los dos amamos,
Y dices muy quedo, con tu hablar pausado:
Adiós Tierra mía, Tierra querida, tierra de mis antepasados
Y el silencio acuna su murmullo.
Cuando el sol se esconde tras el cielo,
Y la luna se retrata sobre el lago,
Te imagino aonikenk, tehuelche, hermano,
Jinetes de los valles,
Esperando un mañana
Persiguiendo las manadas de guanacos
Con tu arco y tus flechas de obsidiana.
Te imagino también en tu reposo,
En el silencio inmenso de los cerros,
Pintando manos y guanacos misteriosos
Alumbrado tal vez por cien luceros.
Y cuando el viento allá entre los cerros suelta su mordaza
Yo siento las voces de los de tu raza
Que pasan diciendo:
Mas Itanko, Ias Nikeu, Guet i Keu Kenk.
Y entiendo tu idioma sin haberlo hablado,
Porque hablas de algo que los dos amamos,
Y dices muy quedo, con tu hablar pausado:
Adiós Tierra mía, Tierra querida, tierra de mis antepasados
sábado, 23 de junio de 2007
El ser aisenino

En el Seminario de Historia realizado por la I. Municipalidad de Coyhaique, los días 24 y 25 de Mayo del 2003, con ocasión de cumplirse el 19 de Mayo cien años de la Concesión fiscal que dio origen a la Sociedad Industrial del Aisen, tuvo lugar un rico e interesante debate sobre la identidad de los habitantes de Aisen. Por una parte, estabamos los nativos de ésta tierra y por otra, personas que han llegado a radicarse a la zona y que se sienten identificados con nuestra región y con la Patagonia toda.
Los aiseninos defendíamos nuestra posición diciendo que nosotros éramos distintos al resto de los habitantes del país y que no bastaba con aprender a tomar mate y a comer asado para sentirse o creerse aisenino o patagón. Los afuerinos, por llamarlos de alguna manera, nos recriminaban por no darles espacios para sentirse integrados y nos enrostraban, que nuestros padres o nuestros abuelos no habían nacido en éste territorio y que también vinieron desde afuera. Debo confesar que el tema me ha dado vuelta varias veces y que me he puesto en el lugar de los otros, mirando nuestra forma de ser, nuestra forma de acoger y de aceptar al que viene de otro lugar. Los aiseninos nos vanagloriamos de ser cálidos, acogedores, de tender la mano a todo el que la necesita, tremendamente hospitalarios, pero …¿es eso cierto?. ¿Somos realmente así o sólo es un mito?. A mi no me cabe ninguna duda que los antiguos pobladores de Aysen, nuestros padres o nuestros abuelos tuvieron todas esa cualidades, y que de alguna manera esa ha sido como la “marca de fábrica” de los aiseninos. Sin embargo, en la medida que se ha ido incorporando un nuevo contingente de habitantes en la región, nuestras costumbres han cambiado o han tenido que cambiar forzosamente. Ya no somos tan confiados como éramos antaño, ya no somos tan hospitalarios ni tan generosos, Hemos tenido experiencias amargas. Muchos pobladores de la región que confiaron en personas extrañas, se vieron involucrados en situaciones lamentables y algunos incluso, perdieron todos sus bienes por confiar en alguien a quien no conocían profundamente. Antiguamente, el poblador hacía todos sus negocios de palabra y la palabra empeñada valía más que la firma. Son muy pocos los casos de gente de nuestra zona que haya traicionado su promesa de palabra ante un negocio. Hoy por hoy, eso es imposible de hacer, primero por razones de globalización y porque ya todo debe hacerse ante notario para acreditar la legalidad de un negocio.
Pero sin embargo, los hijos de Aisen nos seguimos sintiendo distintos a los otros. No importa que exista la globalización, que ésta nos llegue a través de la televisión, los diarios, las revistas, los turistas, la Internet, etc. Nosotros sentimos que la tierra de Aisen es nuestra, que nos pertenece. Nos molesta el que muchos de los cargos públicos sean ocupados por gente de afuera. Es cierto que antiguamente por el escaso número de gente preparada, eso era necesario, pero hoy contamos en nuestra región con decenas de jóvenes profesionales que están capacitados para esos cargos. Nos apena ver que las tierras que antes eran de todos, porque pertenecían a un aisenino, y este no tenía problemas si uno quería acampar a orillas de un río en su campo, hoy sean de propiedad de un “gringo” y nosotros no podamos usufructuar como lo habíamos hecho desde siempre de ese lugar. Nos molesta que venga gente del norte y se baje del avión y comience a criticar nuestras costumbres, nuestro modo de vida, nuestra pasividad que ellos califican de flojera. Nos molesta que personas que no conocen nuestra idiosincrasia, que no saben como se pobló esta tierra, que no imaginan el tremendo sacrificio que hicieron nuestros padres y nuestros abuelos e incluso nosotros mismos, den cátedra hablando de Aysen. Si, tienen razón los afuerinos, los aiseninos somos fundamentalistas. Estamos enraizados en nuestra tierra y no queremos que se pierdan las historias de quienes la poblaron. No queremos que queden en olvido las costumbres de sus pobladores. No queremos que se nos mire por sobre el hombro y que por el sólo hecho de venir de una ciudad, el visitante menosprecie al poblador, se ría de su lenguaje, de su vestimenta, de su forma de vida.. Aquí por muchos años no existieron medios para educarse, aquí, por años la medicina no estuvo al alcance del poblador y por años vivimos en el más completo aislamiento. Es a partir de la apertura de la carretera austral que nuestra región comienza a ser conocida y es solo a partir de ese camino, que los afuerinos despertaron su apetito para venir a comprar tierras y a buscar empleos en la zona y radicarse en ella. Los años duros ya pasaron, y esos años fueron vividos con estoicismo y valentía por nuestros padres y abuelos y a ellos, sólo a ellos, Aisen le debe su desarrollo, porque sin ellos, sin su sacrificio, sin su obstinada presencia luchando contra el medio, aún faltaría mucho para que nuestra región sea lo que es hoy. Creo sinceramente que para hacerse aisenino, para sentirse patagón, es necesario desarmar la maleta y no volver la vista atrás. No seguir mirando para el norte. Así lo hicieron los viejos pobladores. Aquí construyeron una vida nueva, adquirieron una forma distinta de ver la vida, y eso constituye nuestra herencia y nos patenta como aiseninos de verdad. Pero, no obstante nuestro fundamentalismo, nuestra intolerancia ante ciertas personas que sentimos “intrusas”, damos la bienvenida a quienes vienen con humildad a aportar con su trabajo, con su esfuerzo, al desarrollo de la región y están dispuestos a tomar lo mejor de nuestras costumbres y a identificarse con Aisen.
viernes, 22 de junio de 2007
¿Y si desaparece el Chelenco?
Se imaginan ustedes que de un día para otro desapareciera el Lago Buenos Aires -General Carrera?.¿Que pasaría si un terremoto, un acto terrorista o lo que sea ,abriera el desague? ¿o si este se tapara y el lago buscara el cause que tenía millones de años atrás cuando al parecer desaguaba por Bahía Exploradores? En mi larga vida junto al lago he visto grandes crecidas , muy grandes, pero nunca he visto grandes bajadas, solo las normales en tiempo de sequías en que las aguas descienden, pero nada preocupante. Es impactante la noticia de la desaparición de un lago en Magallanes ¿que habrá pasado?. Misterios de la naturaleza. Por ahora sigamos disfrutando del Chelenco
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